Los extorsionistas

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

“Un golpe contra la democracia” con “un efecto sobre la historia similar” al del 19 de abril de 1970. Así describió Petro las consecuencias de su posible destitución por el Procurador. Antes, frente a la posible revocatoria de su mandato, había dicho algo similar. Ahora también sostiene que su permanencia como alcalde “es la garantía de que el orden público no se altere”. Por su parte, León Valencia, excomandante del ELN, sostuvo que “la inconformidad en el sur de la ciudad ante una acción del Procurador no se dejará esperar”. Y agregó que “el golpe de la destitución se oiría inmediatamente en La Habana [y que] es difícil entender que cuando se discute las garantías políticas para que las guerrillas se vengan a la vida civil, retiren de su cargo al hijo de un proceso de paz”.Los dos guerrilleros reinsertados nos advierten que la revocatoria del mandato de Petro o su destitución como alcalde traerían consecuencias: una, manifestaciones violentas en Bogotá; dos, creación de nuevas guerrillas, como el M-19 del mismo Petro; y tres, que las Farc entenderán que no habría garantías para su reinserción. Los anuncios de los exguerrilleros constituyen un chantaje y una amenaza inaceptables. Al Registrador, para que no convoque al referendo revocatorio y al Procurador, para que no ejerza su facultad disciplinaria contra el Alcalde, avalada hace apenas pocos días por la Corte Constitucional. Pero también a los ciudadanos, a los que nos anuncian no solo motines y asonadas sino el surgimiento de nuevos movimientos guerrilleros. Para este par, si se sanciona a Petro, correrá sangre.Yo no creo que el “sur” bogotano se levante espontáneamente si Petro es destituido o revocado. El Alcalde solo cuenta con una favorabilidad del 29%, a pesar de su populismo y del aumento brutal de la nómina de la ciudad. Y la gente está harta de los violentos. Pero viniendo de quien vienen las advertencias, no deberían desecharse sin más. Los dos tienen larga experiencia en conspiraciones, armas y violencia. Hablan de lo que les consta como autores y cómplices. Ahora, si hubiese alboroto en el sur, iría por cuenta de las Farc, que aprovecharán la oportunidad como hicieron con las marchas campesinas e indígenas. Y si se creara una nueva guerrilla, habría que buscar a sus promotores en el entorno del mismo Petro. En La Habana, sin embargo, no ocurrirá nada. Aunque destituyan al Alcalde, las Farc seguirán “atornilladas” y mantendrán sus exigencias de no pagar cárcel por sus delitos, acceder directamente al Congreso, rechazar el plebiscito como mecanismo de refrendación popular de los acuerdos y buscar una constituyente de carácter corporativista.Como sea, la extorsión de Petro y Valencia es absolutamente inaceptable. La sociedad ha sido generosa en exceso con ellos que ni pagaron por sus delitos, ni repararon a sus víctimas, ni contaron la verdad sobre sus crímenes. Y que fueron recibidos de brazos abiertos por una sociedad hastiada de la violencia.No sobra recordarles a los dos exdelincuentes impunes que su reinserción solo es aceptable si su conducta se ajusta plenamente al estado de derecho, que el hecho de ser exguerrilleros no los pone por encima de la ley y que deben acatar las decisiones que se tomen por las autoridades disciplinarias y jurisdiccionales. Y que si a alguien no le queda bien amenazar con la violencia es precisamente a ellos, verdugos como fueron de tantos colombianos.

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