Los ‘buitres’

Noviembre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

‘Extrema derecha’, ‘mano negra’, ‘tiburones’ y ahora ‘buitres’, son algunas de las expresiones usadas por Santos para describir a aquellos que hemos cuestionado la manera en que encara el diálogo con las Farc. Semejantes epítetos no solo desdicen su pretendido talante democrático y liberal, sino que entrañan tres consecuencias graves. La primera, el contraste del comportamiento del Gobierno, melindroso y entreguista frente a los criminales y violentos, y agresivo e intolerante con quienes tenemos por único pecado criticarlo, envía el mensaje de que los ‘malos’ somos quienes, desde la civilidad y en ejercicio de la democracia, cuestionamos al Gobierno, y no los que usan las armas dizque para hacer política y de paso cometen toda clase de vejámenes y delitos atroces.Segundo, si para los críticos, pacíficos y civilistas, van descalificaciones, palo y persecución desde el Gobierno, y para los bandidos, en cambio todo es sentarse a manteles y generosidad, el resultado es que se legítima y se premia a los violentos y se estimula el uso de las vías de hecho y de las armas como mecanismo de acción política. Y, de paso, se castigan la palabra y la argumentación, que son los únicos instrumentos válidos de confrontación en una democracia.La tercera, es que con las acusaciones a sus críticos el Gobierno estimula a los violentos a actuar contra ellos. Si Santos dice que somos “enemigos de la paz” y “vacas muertas” atravesadas en su sendero, invita a quitarnos del camino. Si además su contraparte en el diálogo que se critica son las Farc, el riesgo es aun mayor. Un grupo terrorista con un tenebroso historial de crímenes contra sus contradictores solo puede verse alentado por las palabras del Presidente para arremeter contra quienes, además, siempre nos hemos opuesto a su violencia.Los enemigos, señor Presidente, no somos quienes desde la civilidad lo criticamos a usted y cuestionamos la manera en que encara el diálogo con los criminales, sino los terroristas con quienes ustedes conversa. Son ellos los que asesinan, secuestran y extorsionan. Nosotros apenas opinamos y no tenemos más fuerza que la de nuestros argumentos. Haría bien en no olvidarlo.Como sea, no sobra aclararlo: no somos enemigos de la paz. En Colombia, salvo los violentos mismos, no hay enemigos de la paz. Todos la queremos. Reprochamos sí la “paz” entreguista e irresponsable y la forma en que se encara este proceso, que son cosas muy distintas.Así que: a) sí creemos que el diálogo es un mecanismo lícito y válido para alcanzar la paz, aunque nos de asco, como nos da, tener que conversar con terroristas; b) no creemos que haya que exterminar al enemigo y si es posible salvar vidas de colombianos, bienvenida sea la negociación; c) sabemos que las negociaciones de los conflictos armados se hacen con enemigos. Pero esa negociación no puede ser a cualquier costo y tiene que tener límites.Uno, fundamental, es la justicia. Los responsables de crímenes de lesa humanidad y de guerra no pueden quedar impunes. Tienen que pagar cárcel, aunque no sean proporcional a sus delitos. Lo dijo esta semana otro “buitre”, el ex Fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, quien de paso le recordó a Santos que “el tema no son los demás: ni el presidente Uribe, ni la CPI, ni los opositores”. El tema, dijo, son las Farc. A ver si pendiente Santos como anda todo el tiempo de su imagen, a la gente de afuera si les para bolas.

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