Emascularse

Junio 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Emascular. Busque el lector su significado, si no lo conociera. Con la excepción del Centro Democrático, la senadora Sofía Gaviria y un par de parlamentarios más, el Congreso se ha emasculado a sí mismo. Ha aprobado en último debate el proyecto de acto legislativo “para la paz” en el que se recortan de manera sustantiva sus funciones legales, se entrega al Presidente unas facultades cuasi omnímodas para legislar y finalmente, delega en el Gobierno y en las Farc nada más y nada menos que su poder constituyente.Primero, el Congreso crea un “procedimiento legislativo especial” para todos los asuntos relacionados con “la implementación y el desarrollo” de los acuerdos con las Farc. Los proyectos de ley y de reforma constitucional relacionados tendrán prioridad sobre absolutamente todos los demás. Esos proyectos tendrán solo tres debates en lugar de los cuatro de los proyectos de ley y ocho de reforma a la Constitución que requieren hoy. El Gobierno tendrá poder de veto sobre las modificaciones que propongan los congresistas y no podrán votar cada artículo por separado sino todo o nada. En otras palabras, el Congreso será un mero firmón de lo que propongan Gobierno y Farc.Después, el Congreso le entrega al Presidente facultades extraordinarias para expedir decretos con fuerza de ley para “facilitar y asegurar la implementación y el desarrollo normativo” de los pactos con las Farc. Sin límite de materia. Así las cosas, el procedimiento legislativo especial se limitará apenas a las reformas de códigos y de la Constitución. Para lo demás el Presidente tendrá facultades. Nunca tuvo Chávez una “ley habilitante” como ésta. Ya la hubiera querido.Finalmente, el Congreso le entrega al Gobierno y a las Farc su poder constituyente, es decir, su poder para reformar la Constitución, al aprobar que lo firmado en Cuba entre a la Constitución por vía de sostener que hace parte del bloque de constitucionalidad. En otras palabras, entrega al Gobierno y a la guerrilla un cheque en blanco para que ellas decidan cual será nuestra próxima Constitución. Y lo hace sin que, por un lado, se conozca todo lo pactado, cuando lo pactado no es aún definitivo porque según el Gobierno “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, y cuando aún hay varios temas pendientes por acordar. Así, a ciegas y aún sin texto definitivo, el parlamento aprueba que todo lo que pacten guerrilla y Santos hará parte de la Constitución. No hay antecedente en el mundo de semejante cosa. No hay precedente en el derecho comparado. Ni de un congreso que acepta que sea parte de la constitución un texto que no se conoce, ni de uno que aprueba que lo sea un texto que no existe, ni de otro que le entrega su poder de reforma constitucional a unos bandidos que tienen por única legitimidad el fusil para matar y un largo prontuario de sesenta años cometiendo los peores delitos imaginables, desde el abuso y violación de menores hasta el narcotráfico, el secuestro, el asesinato y el terrorismo. Sí, los criminales definen nuestra Constitución con la bendición de los congresistas que se auto emasculan sin dolor y sin vergüenza. No es que las Farc se sometan a la Constitución, Presidente. Es que por propuesta suya y aprobación del Congreso, ahora las Farc la escribirán. ¡Y después dicen que no nos arrodillamos!

VER COMENTARIOS
Columnistas