El sainete de las víctimas

El sainete de las víctimas

Agosto 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

A la luz del derecho internacional, las víctimas de un conflicto armado no tienen que ser civiles. También lo son quienes han dejado de participar en las hostilidades y sufren la violación de sus derechos. De manera que los militares y policías a quienes les han violado sus derechos y sus familiares también son víctimas. Y así deben ser tratados tanto por el gobierno como por quienes están a cargo de escoger los “representantes” para viajar a La Habana.No creo que, sin embargo, la discusión sea académica. No reconocerles su condición de víctimas a militares, policías y sus familias es revictimizarlos. Los pone en inferioridad y menoscaba su derecho de ser tratados igual que las otras víctimas.Como la ONU y la Universidad Nacional lo saben, el motivo para marginar a las víctimas de la Fuerza Pública debe ser político. O no se quiere que puedan reivindicar su carácter de víctimas o no se desea incomodar a las Farc o se teme que puedan dañar su estrategia de manipulación en La Habana o las Farc tiene poder de veto. ¿O todas las anteriores?No es este, sin embargo, el único punto criticable de este sainete. Veamos otros, sin ánimo de agotarlos todos, por falta de espacio:A. Como se ha probado, el anuncio de un acuerdo en este punto fue una mera táctica electoral que, unida al del inicio de conversaciones con el ELN, solo tenía por fin aumentar la sensación de que “la paz” estaba cerca e impulsar la desmirriada candidatura del Presidente. ¿Cuál será la cuenta de cobro de las Farc a Santos?B. No es claro cuál es el propósito de llevar víctimas a Cuba. En cualquier caso es el Estado quien debe dar respuesta institucional a ellas. Además, las Farc han dicho que no son victimarios y que no pedirán perdón. Para rematar, el Gobierno hace silencio absoluto sobre el dinero de las Farc y de la obligación que tienen de entregarlo para la reparación material de sus víctimas. Como vamos, La Habana va camino de convertirse en el lavadero de la guerrilla.C. En Cuba sólo se debería estar discutiendo sobre las víctimas de las Farc. Nadie controvierte que todas las víctimas requieren ser reconocidas y reparadas. Pero juntar todas las víctimas tiene al menos tres efectos negativos: diluye la responsabilidad de los crímenes de la guerrilla; quita voz y peso al reclamo de sus víctimas (como ha quedado probado en este encuentro); y le da un estatus especial a las Farc, como si fuera igual al Estado, al ponerlas a opinar y decidir sobre las víctimas de los paras y de agentes del Estado. D. Si además el encuentro se hace con las Farc en armas y en su terreno (¿o alguien duda que Cuba lo sea?), el efecto es, como mínimo, de manipulación de las víctimas por parte de sus victimarios.E. Las declaraciones de algunas tras su viaje a La Habana lo prueban. Ya no hay afán de verdad ni de justicia. Y a varias parecen bastarles las “explicaciones” individuales que les dieran en esquinas y pasillos los guerrilleros.Finalmente, no sobra recordar que perdonar es asunto individual y que debe respetarse a quien no quiera hacerlo; que en cualquier caso no podemos olvidar. Si olvidamos repetiremos en el futuro; que el perdón individual no exime de responsabilidad penal a los agraciados; y que así haya perdón la sociedad colombiana siempre debe recordar que estos fulanos son asesinos en serie que no han dudado ni un instante en acudir al terror de manera masiva y sistemática y cometer toda clase de vejámenes contra los civiles y contra quienes han dejado de combatir.

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