El Fiscal y la CPI

Noviembre 02, 2014 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

El Fiscal dijo que había viajado a La Haya a “defender la solución negociada del conflicto”. Quizás sea exactamente esa la causa de sus equivocaciones: no tiene entre sus funciones ninguna ni siquiera cercana a semejante defensa. Según la Constitución, al Fiscal le corresponde “adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la investigación de los hechos que revistan las características de un delito”. Por eso se entiende tan mal que nada menos que la cabeza del órgano encargado de investigar el delito y acusar a los presuntos delincuentes insista una y otra vez en que los guerrilleros responsables de crímenes de lesa humanidad y de guerra no deben pagar con penas privativas de la libertad por sus abominables delitos. Según Montealegre, para que hubiese justicia bastaría con que esos asesinos en serie hicieran “trabajo social”.Cuando lo dice, el Fiscal pareciera dejar de lado su tarea constitucional de perseguidor del delito y volver a su papel original de abogado defensor, por el que ganó merecida reputación. Con ello, aunque no lo quiera, hace un triple daño: por un lado, a las instituciones, al trocar la función constitucional de la Fiscalía. Por el otro, incentiva la violencia y la reiterada comisión de los crímenes más abominables, los de lesa humanidad y los de guerra, porque envía el mensaje de que si los guerrilleros siguen cometiéndolos no les pasará nada distinto a hacer un “trabajo social” cualquiera. En esas condiciones, cuando es el mismo Fiscal quien hace tales anuncios, no debe extrañar que las Farc y el ELN sigan, como siguen, cometiendo tales delitos. Por último, afecta negativamente a los negociadores del gobierno porque les cercena de manera grave su margen de maniobra: si el Fiscal ya ha dicho que bastaría con “trabajo social”, ¿porqué habrían de aceptar las Farc alguna otra pena?Y al mismo tiempo que declara como delitos de lesa humanidad 34 asesinatos de miembros de la UP, sostiene que en Colombia no hay guerrilleros sentenciados por tales delitos. Más allá de que olvida un crimen de lesa humanidad lo es por su naturaleza, sin importar como lo denomine la Fiscalía, es demoledor el mensaje de un doble estándar en el cual los delitos de la guerrilla son tratados con generosísima benevolencia.Para rematar, el Fiscal, suavecito como un conejo con la guerrilla, se muestra feroz con los contradictores del Gobierno, por un lado, y con los miembros de la Fuerza Pública, por el otro. La Fiscalía no solo pide condenas de decenas de años contra oficiales de la Fuerza Pública por “omisión” y sosteniendo que el Ejército es un “aparato organizado de poder” para delinquir, teoría que es un exabrupto en una democracia, sino que sistemáticamente persigue los órganos de inteligencia, los mismos que, junto con el apoyo aéreo y las fuerzas especiales, son los responsables del grueso de los éxitos en la lucha contra la guerrilla.La Fiscal de la Corte Penal Internacional recordó, como había hecho ya en carta a la Constitucional, que “el Estatuto de Roma impone no solo el deber de investigar y perseguir, sino también de castigar a los perpetradores de los más graves crímenes con penas privativas de la libertad. Es decir, en criterio de la Fiscal, sin prisión efectiva no hay justicia”. Montealegre, persistente, salió de La Haya a criticar a la Fiscal de la CPI, sostuvo que su posición es “debatible” y anunció que insistirá en su cruzada por impunidad para las Farc. Flaco favor a la paz y a la justicia.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad