El cáncer y las Farc

El cáncer y las Farc

Noviembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (Iarc, en inglés) anunció esta semana que había incluido a las carnes procesadas y a las carnes rojas en su listado de productos y actividades que producen cáncer o que “probablemente” lo producen. La Iarc incluye a las carnes procedas en el grupo 1, es decir, agentes carcinogénicos, aquellos sobre los que hay pruebas inequívocas que producen cáncer en humanos, en este caso colorrectal. En el grupo 1 hay 118 sustancias, entre ellas el tabaco y el plutonio, por ejemplo. La carne roja quedó en el grupo 2A, “probablemente carcinogénica para humanos”, aquella en que habría estudios aun no concluyentes de que podría producir cáncer en humanos.La Iarc define carne roja como “toda la carne muscular de los mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra” y carne procesada como la “que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación”.La Iarc señala que, sin embargo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por consumo de carnes procesadas sigue siendo pequeño. Solo advierte que el consumo repetido y frecuente incrementa el riesgo relativo. Va en la línea del World Cancer Research Found y del American Institute for Cancer Research, que desde 2007 han destacado ese riesgo.Frente a la noticia, el Ministerio de Salud ha llamado a no alarmarse, dijo que no se prohibirá la producción o el consumo de carnes procesadas o rojas, y ha pedido esperar la publicación del informe completo de la Iarc porque hasta ahora solo conocemos el comunicado. Tiene razón. Es la actitud prudente. El resto del gobierno ha mantenido silencio absoluto sobre la noticia.Por eso no se entiende que la actitud tanto del Ministerio como del Gobierno haya sido radicalmente distinta hace apenas cinco meses cuando esa misma agencia incluyó al glifosato no en el grupo 1, de agentes carcinogénicos, sino como las carnes rojas en la lista 2A, sustancias “probablemente carcinogénicas”, como potencial generador de linfoma de no Hodgkin. En esa oportunidad, sin conocer el informe de la Iarc y solo con base en el comunicado, el Ministerio de Salud pidió “suspender de manera inmediata el uso del glifosato en las operaciones de aspersión aérea para la erradicación de cultivos ilícitos”. El Gobierno anunció que tal cosa se hacía en aplicación del “principio de precaución” enunciado por la Corte Constitucional, según el cual el Estado debe actuar si algo puede ser potencialmente nocivo para la salud.El Gobierno nunca explicó por qué no prohibió su uso general (es el matamalezas más usado en el Colombia) sino solo la fumigación aérea, y no de todos los cultivos, sino solo de coca y amapola. Y tampoco ordenó que se hiciera un estudio de los casos de linfoma de no Hodgkin que ha habido en el país, para ver si alguno podría tener relación con el glifosato. Ni dio razón del número de muertos y heridos que se multiplicarán, puesto que hoy menos del 25 por ciento de la erradicación es manual. Ni ha dicho porque no ha pedido la prohibición de todas las sustancias del grupo 1, probadamente más peligrosas que las del 2A.Pero sí hay un motivo: darle gusto a las Farc que desde diciembre de 2013 le había pedido al gobierno la suspensión “inmediata” de las fumigaciones. Nos saldrá carísimo este Gobierno complaciente.

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