Después de Jojoy

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Confieso que sentí un alivio profundo con la desaparición del ‘Mono Jojoy’....

Después de Jojoy

Septiembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Confieso que sentí un alivio profundo con la desaparición del ‘Mono Jojoy’. Su muerte significa varias cosas:En la coyuntura, incrementa la popularidad de Santos y alivia las presiones de sectores de la población que, tras la arremetida de las Farc en las primeras semanas de gobierno, tenían la duda de si se había perdido el rumbo en materia de seguridad. Más allá de la percepción injusta y prematura, la acción contra Jojoy reafirma la continuidad de la política de seguridad democrática y tranquiliza al ciudadano de a pie que, no hay que olvidarlo, eligió a Santos precisamente porque era quien mejor garantizaba tal continuidad. El Presidente aumenta de manera sustantiva su capital político. Tendrá más respaldo para impulsar las reformas y su agenda legislativa, y un mayor margen de negociación frente al voraz apetito parlamentario. A su vez Rodrigo Rivera, a quienes algunos veían débil y un tanto opacado por la figura mediática del Ministro del Interior, fortalece su posición al interior del Gobierno y frente a la opinión pública. Así como critiqué la desafortunada propuesta de penalizar a quienes paguen extorsiones, aplaudo la formidable operación encabezada por el Ministro del Defensa. Al César lo que es del César. Las Fuerzas Militares le dan un acelerón a su moral de combate, en baja desde el escándalo de los llamados ‘falsos positivos’ y agobiada por la sensación de desprotección que tiene la tropa por cuenta del desmantelamiento progresivo de la justicia penal militar. Junto con la Policía, confirman que las operaciones coordinadas y conjuntas, las fuerzas especiales y la profundización de la inteligencia técnica y humana son las herramientas claves para el triunfo definitivo. Eliminar a Jojoy liberará recursos y energía para focalizarse en los blancos restantes.Las Farc pierden en todos los frentes. Jojoy fue no sólo la cabeza militar de la organización sino un elemento simbólico de aglutinamiento y resistencia. Su influencia en los guerrilleros era mucho mayor que la del mismo Cano, percibido apenas como un ideólogo. Con Jojoy se va su líder natural y su referente tras la muerte de Marulanda. Aunque otro sea designado como nuevo jefe militar, en la práctica Jojoy es irremplazable. El Bloque Oriental, otrora el más fuerte de la organización, se verá confundido y debilitado. Habrá aun mayor desmoralización y un aumento de las deserciones y de la colaboración de guerrilleros con la Fuerza Pública. Caído Jojoy en su madriguera, en su refugio más seguro e inaccesible, no habrá jefe que se sienta tranquilo. Aumentarán la paranoia, las acusaciones de traición, las ejecuciones sumarias y el maltrato a la base guerrillera. Habrá más comandantes refugiándose allende las fronteras.Eso pondrá aun mayor presión en las relaciones con los vecinos. Es un avance que Chávez no se haya declarado en luto o elogiado a Jojoy, pero más allá de lo formal se requerirá que Ecuador y Venezuela no sólo no auspicien el uso de su territorio como retaguardia estratégica sino que colaboren activamente en la persecución de los guerrilleros. Tras la muerte de Jojoy, lo único que le da esperanza a las Farc es el apoyo del Teniente Coronel. Sólo habrá un proceso de paz serio cuando éste les niegue refugio, apoyo logístico y referente político. De otra forma el conflicto se prolongará, diluyéndose en intensidad, de manera indefinida en el tiempo.

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