Colombia en Arco

Colombia en Arco

Marzo 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Por fortuna, no todo es política, conflicto armado o proceso de paz. En torno a Colombia se dan acontecimientos más gratos y estimulantes, aunque su cobertura mediática sea singularmente más reducida. En esta ocasión vale la pena resaltar el monumental desembarco del arte colombiano que tuvo lugar esta semana en Madrid, con ocasión de Arco, la feria que se realiza todos los febreros en la capital española. Más de medio centenar de artistas plásticos colombianos exhibieron sus obras no solo en la Feria misma, sino en más de 30 galerías y espacios fundamentales e icónicos como el Museo Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza o el Museo Nacional de Artes Decorativas.El asunto empezó cuando Arco, por vía de su director, Carlos Urroz, decidió escoger a Colombia como país invitado, un honor que tienen pocos y solo México y Brasil han tenido antes en América Latina. Para ello designó a Juan Gaitán, curador de la 8 Bienal de Berlín, para que identificara a diez galerías colombianas para presentarse en la feria, sin costo alguno para ellas. Artbo, por su lado, financió los pasajes de galeristas y artistas y los gastos de transporte de las obras, de manera que no hubo costo alguno para las galerías. El apoyo de la Fundación Arteria fue también definitivo. Gaitán escogió en cada una de esas galerías a dos artistas “jóvenes y emergentes”, sin mayor circulación internacional, con el ánimo de que fueran conocidos fuera del país e insertarlos en los circuitos internacionales del mundo artístico. La escogencia fue, como es natural, controvertida. Por un lado, porque no necesariamente se muestra lo mejor de cada galería y, por el otro, porque en algunos casos, como los de Carolina Caycedo y Carlos Motta, dos formidables artistas ya reconocidos internacionalmente, el criterio no se cumplió. Con todo, el esfuerzo valió la pena. Artistas como Ícaro Zorbar, Edwin Sánchez, Liliana Angulo o Angélica María Zorrilla tuvieron la oportunidad de mostrar sus obras. De Cali fue invitada Jenny Vilá, con piezas muy interesantes de Ricardo León y Mónica Restrepo. A la par de Arco el trabajo fue aún más intenso. Como al César lo que es del César, hay que reconocer que Luis Armando Soto en la Cancillería y Jaime Cerón cuando era asesor de artes visuales del Ministerio de Cultura, pusieron en marcha un sorprendente y bien articulado trabajo conjunto. Fernando Carrillo, embajador en España, se la jugó toda. Y la producción de Daniela Sánchez y Adriana Pineda fue impecable.Como resultado, los visitantes españoles y extranjeros han tenido la oportunidad de ver obras de grandes maestros como Antonio Caro, Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas, Doris Salcedo o José Antonio Suárez, y de artistas más jóvenes pero sustantivos como María José Arjona, Felipe Arturo, Antonio Baraya, Milena Bonilla, Mateo López, Oswaldo Macía, Luis Fernando Roldán o Nicolás París. Además de las colombianas, diez galerías internacionales presentaron obras de nuestros artistas. El trabajo de León Tovar, galerista colombiano asentado en Nueva York y muy reconocido internacionalmente, merece una mención especial. No había una sola obra floja en su espacio y el montaje era impecable. La mayoría de las obras expuestas era digna de museo, desde una bellísima abstracción geométrica de Fanny Sanín de 1975 hasta un monumental relieve blanco de Ramírez Villamizar, pasando por un aparato mágico de Negret y un raro y precioso Vellojín.El esfuerzo de Colombia en Arco demuestra que, cuando se hace un trabajo serio y coordinado entre el sector privado y el público, los resultados pueden ser extraordinarios.

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