Un yerno ‘petardini’

Un yerno ‘petardini’

Febrero 13, 2013 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

El Santo Papa nunca tuvo yernos. Ni jubilación millonaria, tipo magistrado. De yernos voy a escribir y soy muy querido y consentido por mi suegra y cuñadas y por la familia Arango-Arango. Y ejerzo de buen yerno pero escribiré contra un yerno tramposo, contra el yerno del rey de España, Iñaki Urdangarín, pintoso, ojitos azules. Resultó ratero de dineros públicos. Un yerno ‘petardini’, adjetivo que aprendí a mi camarada, el delicioso Pardo Llada. ‘Yerno petardini’ viene de petardo, que no sirve, un maquetas. Lo botará la infanta Borbón. Se lo merece, estaba impedido para hacer picardías. Y las hizo. Hay mujeres que insisten en casarse mal… y lo consiguen. Eso decía, de sus amigas neoyorquinas la brillante Jackeline Kennedy. Y gran biografía de Jackeline, la escribió David Heinemann. Es una mirada seria a la alta burguesía bostoniana y neoyorquina, a las familias poderosas de Nueva Inglaterra, a las familias dueñas de los grandes bancos, de los edificios en Park Avenue. Con frase irónica de mi amiga periodista-izquierdista-ecologista radical, me dijo: “¿Cómo es que lees sobre la decadente burguesía gringa?”. Amorosa, no son decadentes, son el imperio y para rajar del imperialismo yanqui toca conocerlo. Del socialismo lo leí casi todo y resultó ineptísimo en el poder, resultó como los ‘yernos petardinis’. Matrimonio de la hija del Procurador General. No me invitaron, yo no juego entre políticos, lo mío son modelos, diseñadoras, Laura Acuña, Marielena Döering, Paola Turbay, ‘La Tono’. Como película de Buñuel estilo ‘El discreto encanto de la burguesía’. La boda tuvo excesos, derroches y es feo mostrar riquezas a los pobres. Supo a millonario venezolano y el Procurador es un jurista santandereano. En bodas y cumpleaños toca ser sobrio. Me casé el año pasado, en mi apartamento, con 45 personas, mi suegra, mis cuñadas, amigas, amigos. Padrinos: Salvatore Basile, Jackeline Lemaitre y Lucecita Chacón, mi fiel servidora doméstica y secretaria hace 30 años. Muy sobrio mi matri. Pude hacerlo con brujos del periodismo, farándula, ‘vedettes’ de la televisión, el ‘circo nacional’, pero no. Mi pareja es médica, tocaba sobriedad. La boda del Procurador dio mucho visaje, con razón las censuras. De Tuluá, tres matrimonios muy amigos, de amistad divertida e inteligentes: Alberto–Luzmaría Isaza, papás de tres mujeres. Otro: Hugo–Consuelo Dávila, una hija; y mis queridos Tulio-Sonia Cruz, con tres hijas mujeres. A ellos, con humor negro yo les preguntaba: ¿Piensas dejarle tu fortuna a los yernos? ¿O piensas dejarle algo al ancianato? Siempre me respondían evasiva o burlonamente. Por suerte, según mi amiga Sonia Villegas, los ocho yernos de mis tres amigos resultaron intachables, alegres y productivos, como los guapos Kennedy. El rey Borbón lo vio comprar un lujoso apartamento en Barcelona. Y no le preguntó: ¿De donde salió ese billetón? Salió zonzo el rey Borbón.

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