Un líder, Pardo Llada

Un líder, Pardo Llada

Agosto 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Un 7 de agosto José Pardo Llada viajó sin tiquete de regreso. Fue alegre, generoso, cívico, buen amigo, gran periodista. Pardo era cultísimo y feliz diciendo cursilerías. Sabía mil anécdotas y contándolas era muy gracioso. Vanidoso y autoburlón. Feliz escribiendo columnas. Lector de Cabrera Infante, Guillén, Carpentier y Cela fue un tipo feliz y cuando cumplió 86 años tuvo la suerte de morirse.Admiró a Fidel Castro por su audacia, talento y uso del poder. “Nos derrotó a todos”, decía. ‘Mirador’, su Guantanamera, sus guayaberas, sus frivolidades, su humor negro. Amó el periodismo, a Cuba, a Cali, a Elsy Calderón, a Bernardette, a su nieta ‘Tati’, al Deportivo Cali, al Cottolengo, a su Movimiento Cívico.Pardo Llada, charlista delicioso, su casona un rico tertuliadero. Allí reunía toreros, futbolistas, músicos, senadores, banqueros, reinas, cocineros, periodistas, arquitectos, médicos y jurídicos. Y opinaban Alex Gorayeb, Gallego Blanco, Bilardo, Gardeazábal, Araújo, Mao, Rodrigo Ordóñez, Humberto Alzate, Jesús Olazabal, Jorge Hurtado, Aurelio Grimberg, Poncho Rentería, Nelson Garcés, María Quezada, Valverde, Álvaro Bejarano, Lidamaría, Perdomo, Francis y Luis Fidel.Nunca fue ansioso de millones ni reaccionario ni derechista, fue un socialdemócrata. Embajador, lector incansable, protegido de ‘Calibán’, duro en literatura, ‘Boladenieve’, 'Ché' Guevara, Fidel, Marlon Brando y Manuel Azaña su favorito. Los que lo atacaron fueron luego sus amigos muy admiradores de su talento, su bonhomía.Con Pardo fuimos íntimos amigos 36 años. Nos conocimos en la Librería Nacional. Fue a mi mesa, me dijo: “Oye chico, leí en El Tiempo que andabas por Cuba, cuéntamelo todo”. Y quedamos íntimos. Seis años después me llamó a Londres donde me aburría mucho. “Vente a Cali una semana, ese Londres es muy aburrido”. Regresé y gran sorpresa: me escogió para Representante a la Cámara sin yo tener ni 27 votos. En el Capitolio fui sensato, leal al país y bien portado. Por eso me invitaron a escribir en El Tiempo, El País, Aló, La Nación y a opinar en radio y televisión, donde llevo 26 años.Pardo Llada me dio ese feliz empujón y tiene mi eterna gratitud. Se alojó en mi apartamento 187 veces, yo en la suya otras tantas. Viajamos juntos por España. Tuvimos diarias charlas telefónicas interminables, frívolas, serias y alegronas.Hoy en Cali lo recordarán miles y miles, más su novia-esposa Elsy, hinchas del Cali, salsómanos, seguidores del América, amigos, oyentes y lectores. Si me marca hoy al celular le diré que su Cali amada está deportiva, salsómana y bien gobernada por Rodrigo Guerrero, alcalde eficiente y cívico. Ojalá que Telepacífico le haga una nota amable, sonando Guantanamera. Seguro Pardo-Llada, haces falta, te recuerdan con cariño bueno.

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