Un ajiaco livianito

Agosto 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Para opinar, antes les cuento que antier lunes, en Bogotá, fui a un almuerzo livianito, (ajiaco con poco pollo, mucha papa), al que fueron periodistas y politicos. Lastimosamente, las 12 mujeres presentes hicieron “parche” aparte para no escuchar a los hombres que hablábamos de la veloz recuperación de Angelino Garzón; de la “coronación” de Roy Barreras; de Petro, de los bombazos de los “Farcos” y de cambiar ministros que es fatal, los nuevos tardarían tres meses en aprender, en conocer los planes en marcha y los nombres de las secretarias y los 17 asesores.Almuerzo donde comentaron mucho el divorcio politico-personal entre el expresidente Uribe y Juan Manuel Santos. Sobre eso dijeron 99 simplonadas. Cuando decidí opinar les dije que ese divorcio no era grave ni importante, lo expliqué así: en lo político no se necesitan porque Santos de 103 senadores tiene el apoyo de 87 y Uribe cuenta sólo con cinco. Que Uribe y Santos no se “chatien”, ni se llamen, ni almuercen juntos, es un asuntico menor que poco importa al pais real, al que trabaja duro y paga impuestos.Aterricemos: el presidente Santos no espera apoyos de los cinco senadores de Uribe. Al grupo le recordé que Uribe y Santos sólo han sido buenos conocidos, nunca amigos cercanísimos, así el antioqueño Uribe hubiera nombrado ministro al “cachaco” Santos. Lo nombró por economista, por ser un exministro que conoce del Estado y porque fue cadete 733 días en la escuela militar de Cartagena y no confundía a un sargento con un coronel. ¿Para que juntarlos? digamos para que diarios, revistas y noticieros muestren la foto saludándose con mutua pereza. Lo serio es que Santos gobierne a fondo, que nombre gente eficiente, leal y honradísima a manejar la salud, los hospitales, lo delicado del gobierno.Lo serio del dietético almuerzo tuvo una sorpresa. Un arquitecto bugueño, mostró la edición de El País del domingo pasado y aterró a los asistentes leyendo la columna de Luis Guillermo Restrepo, titulada “Podredumbre”. Allí el columnista denuncia un grave daño millonario a los paga-impuestos del Valle por unos contratos a “vigencias futuras” firmados años atrás. Todos, muy sorprendidos, rogaron porque el nuevo gobernante, don Ubeimar Delgado, lo evite como pueda. Terminando el livianito ajiaco, comentaron que viene un novelón judicial televisivo y carcelario, con una nueva actriz bogotana, Carolina Montejo, ojalá acierten. Hoy, el novelón que me gusta es el de Caterine Ibargüen, la paisana que por su talento es medallista olímpica que es un honor inolvidable.

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