‘Turistiando’ en dólares

Junio 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Si les molestó que viajaran por el Caribe unas rectas magistradas, sepan que el Ejecutivo hace lo mismo. Para Inglaterra viajan la próxima semana el presidente Santos, varios asesores, dos ministros, dos consejeros y la ‘avanzada’. No creo tan urgente ese viaje presidencial. ¿O buscan matricular a Colombia a la Otan? Habrá autogol, no nos reciben. Aleluya: los viáticos para parlamentarios, ministros y altos funcionarios en el exterior son 700 dólares diarios, un millón trescientos mil pesos al día para hotel y taxi.A Bogotá le robaron durante la alcaldía de Samuel Moreno (a espaldas de Samuel) quinientos mil millones de pesos, digamos 257 millones de dólares. Lo cómico es que muchos señorones ‘lobistas’ prestaron su talento, su nombre, su bufete y su habilidad para ese ‘negocito’. Unos tipos venidos de Sahagún y Lorica (ajenos al Partido Polo que eligió a Samuel) escogieron los funcionarios, redactaron la licitación y nombraron los auditores de las obras. Los lobistas hicieron el resto.Los diarios del mundo entero contaron ayer que tres lores británicos, nobles paisanos del legendario Winston Churchill, han sido suspendidos porque los pillaron haciendo tráfico de influencias. No lo hicieron gratis, todo por dinero, por “el estiércol del demonio”, como lo llamaba Papini. Los muy glotones, miembros de la Cámara de los Lores, pusieron su influencia al servicio de unas compañías coreanas. Uno de los tres pillados aceptó que recibió 220 mil dólares que aquí suman 450 millones de pesos.Una señora inglesa al leer esa noticia seguro le dijo a su yerno: “Si esos actos deshonestos los hacen los distinguidos lores, algo muy feo pasa en el gobierno británico”. Creo que la reina de Inglaterra se bajará del pedestal a decirles ladrones… Y bien se lo merecen.En la Colombia 2013 está de fiesta el ‘tráfico de influencias’. Lo maquillan con un ‘lobista’ que es un señor dizque ‘bien conectado’, que hace homenajes al ministro recién nombrado, que gira cheques a grupos políticos, que se pasea por restaurantes de lujo con viceministros, que regala joyas a la esposa del superintendente ‘equis’ y que obsequia tiquetes a Europa a los funcionarios que le darán el ‘Ok’ al pleito que quiere ganarle al gobierno. Son tipos que socialmente repiten esta bellezura: “Ala, estoy haciendo un lobby en el Ministerio y si lo corono te regalo cuatro bonos para un crucero por el Mediterráneo”.De final grito mi preocupación: no creo en la imparcialidad del árbitro venezolano Juan Maduro-Cabello, que pitará el partido Argentina y Colombia. Con ese árbitro estamos perdidos, será localista y anticolombiano. Ojalá me equivoque.

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