Santos viaja a su Nobel

Diciembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Es necio desconocer el huracán de pacifismo que tuvo el encuentro del jefe farco ‘Pablo Catatumbo’ con los familiares de los diputados acribillados estando secuestrados. Admiro el coraje de las familias dolientes que al tener en frente a quienes cranearon ese estúpido secuestro no les hayan lanzado insultos. Los felicito por el temple y el autocontrol que allí tuvieron. Ese acto pacifista demuestra que, así sea tropezando, vamos hacia gestos de paz que antes veíamos lejanísimos.La filmación de ese encuentro (dolientes y guerrillos en Cali) es una muestra contundente que debe mostrar Juan Manuel Santos en su viaje a Oslo, Estocolmo y Roma, motivo recibir su Nobel de Paz. Punto. ‘Catatumbo’ fue sincero y frentero al pedir perdón, no usó trampitas verbales confusas. Y mejor que allí no estuviera el canalla que con una barbera de peluquería degolló al subintendente Cendales que cuidaba el edificio de los diputados. El verse en la iglesia, frente a frente, víctimas y jefes farcos fue histórico y para mostrar que lo lejanísimo sí llegó y puede repetirse.“No hay derecho a que nombren de ministros a unos tipos millonarios”. Y le respondí que “a veces lo mejor es que sean millonarios para que no atraquen los impuestos”. Conozco casos de veloz enriquecimiento, vía licitaciones públicas en Córdoba, Sucre y Bolívar. Y hoy es noticia que una senadora conservadora de Montería consignaba en su cuenta los cheques que giraba el departamento a los indígenas del resguardo de Barlovento. Lo cómico es que con esas millonadas la avispadísima senadora volverá en 17 meses a Barlovento a comprarles el voto, a ciento cincuenta mil pesos, a los engañados indígenas.Otro detalle cómico hay en ese desfalco: en ese ‘tumbis’ participó un jefe y hermano racial de los mismos indígenas, el ‘calancho’ de la senadora que se ganó una gorda propina. Ella es del grupo godo-gobiernista, hoy en clínicas costeñas, sufriendo de diabetes por consumir kilos de la azucarada mermelada. ¿Qué es mermelada en el lenguaje del poder?, los cupos millonarios para obras públicas que luego negocian con un contratista de bolsillo pero con un ‘C-V-Y’ del veinte por ciento que se reparten en efectivo. ¿Y el túnel de La Línea? Un chiste negro, un ejemplo de picardía. El dirigente gremial, Juan Martín Caicedo, lo definió así: “Mal planeado, mal contratado y mal ejecutado”. ¿El contratista se burló del gobierno? Sí, así lo denunció Vargas Lleras. Colombia, el paraíso del peculado y de las trampas a usted, aplicado pagador de impuestos. ¡Navidad mucho tumulto, mucho ruido y todo carísimo!

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