Santos pisa zona Trump

Santos pisa zona Trump

Mayo 16, 2017 - 11:55 p.m. Por: Poncho Rentería

Del encuentro entre Santos y Trump opino abajo, le tengo dura bronca al gobernador costeño de Córdoba, Alejandro Lyons, elegido por el Partido de la U, por el santismo y sus senadores Los Ñoñonos. Este ‘caudillo’, montó gran piñata con miles de millones en su dizque amado Sucre. Inventaron contratos para sanar enfermos que no han nacido. Tramposos graduados robaron la salud, la educación y los alimentos de los colegiales en Córdoba y Sucre. Punto.

Docenas de anónimos desde zona costeña, me llegaron años atrás porque escribí: “Es una vergüenza que en Cartagena y Barranquilla haya inmensas zonas urbanas que viven en pobreza africana, en pobreza tan amarga como la de Haití, mientras allí ciertos notablones millonarios aumentan su poder político”. Los de los anónimos fueron pillados. Varios fueron presos.

Eso lo he repetido por radio, televisión y mucho, en mis 30 años de columnista. Dizque “la Costa insultada por un enemigo de la Costa”. Hasta Édgar Perea entró al baile diciendo: “Lo que es con los costeños es conmigo”. Nos agarramos en televisión y radio. Yo, parlamentario, lo denuncié, lo sancionaron. Muchos ahora sí admiten que a la Costa la atracan allá. “No joda… rebusque es rebusque”. El acueducto de Barranquilla se lo ripiaron unos españoles, los González Sobrino, ya presos allá. Aquí, nadie.

Con invierno, pero toca mirar hacia Santos y Trump. Un columnista de alto santismo pondrá este trino: “Y pa'que les dé pica a Álvaro Uribe y a Pastrana, ahorita Donald Trump y su hija Ivanka recibirán a Juan Manuel Santos”. De Maduro, de hectáreas con coca y de golf hablarán ellos. Y Trump le preguntará, ¿cuántas hectáreas cocaleras tienes? Hoy miércoles tenemos paro nacional de casi todo. Mucho burócrata por Europa en primavera, ustedes pagan esos viáticos y esos tiquetes en primera clase. Aleluya, vainas de la democracia. ¿Denunciarlo es frivolidad o envidia?

Asombra el civismo de Popayán. En mil paredes blanquísimas no hay un letrero ordinario. Dentro de la Universidad del Cauca tampoco. Impecable todo lo histórico. Pasé tres días maravillosos allí. Caminamos con Lula, como antropológos austriacos. El guía, el escritor Juan Esteban Constaín. Sobrio, cultísimo. Allá hay convivencia, aleluya: con afecto se saludan de beso Marujita Iragorri y Don Floro Tunumbalá. Fui al bautizo de Miranda Constaín-Turbay. Amamos todos el Cauca, sus anchas calles, sus gentes, su parque, su sabor español. Y sus empanadas de pipián. Una falla: los carros pisan los charcos de agua y bañan en lodo al peatón. Y en Popayán recordé a mi ídolo juvenil: Álvaro Pío Valencia, ¡el honrado marxista y aristócrata que luchó por los humildes!

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