Problemitas de pareja

Abril 20, 2011 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Si en Popayán hacen milagros en la Semana Santa, en Santa Marta, donde ando rezando en latín, tuve un encuentro feliz, me reencontré en la playa con una actriz venezolana, Anabella Troconis, una bella mujer, figura de la televisión y estrella en todos los cocteles antichávez en Caracas. Ella anda en 32 años y como tiene ojos azules y seductora figura, toca mirarla tres veces seguidas. Anabella estudió teatro en Londres y como es vanidosa, hoy es triunfadora.Tomando ron cubano (‘On the roks’ como dicen los cursis) le pregunté: ¿Recuerdas que por mi culpa dejaste plantado al novio polista y cachaquísimo con quien te ibas a casar hace cinco años? Nunca lo olvidaré, me dijo, “una intromisión tuya me salvó de una boda que no tocaba”. Anabella llevó a mi casa al novio, almorzamos largo y cuando él partió para la oficina quedamos solos ella y yo y por amor le dije: “No puedes casarte con ese jovencito millonario, es muy cursi, no tiene la mitad de tu talento, no lo aguantas un año… huye de ese cuento”. A los diez días me llamo de Caracas diciéndome: “Desbaraté el matrimonio, no me caso, necesitaba que alguien inteligente me lo dijera y cancelé la boda”.Esta vez, en bikini, y pasados cinco años, me dijo: “El matrimonio puede tener ratos ricos, pero con marido necio es un tremendo ‘coñazo’”. Y dijo más: en Albacete, Madrid y Barcelona dicen la palabra ‘coñazo’ cien veces diarias. Ir a Popayán a vivir la Semana Santa es un regio programa, pero si al regreso los ‘tirapiedras’ taponan la carretera, esperar siete horas es un auténtico coñazo.Los españoles, entre amigos, rajan del matrimonio porque, pobrecitos, viven regañados y sus esposas los llaman subnormales. Ellos dicen que vivir en pareja es un coñazo. Ahora que llevo 21 años de novio-esposo de Lulita Arango, viviendo en apartamentos distintos, de 100 metros, pero en el mismo edificio, no puedo decir que vivir en pareja sea un coñazo. Cuando me distraigo mucho en la televisión, sin ponerle bolas a Lulita, ella me dice “ya vuelvo” y no vuelve más y creo que se va diciendo “mi novio Poncho es un coñazo”.Recen en Semana Santa para que no se repita el titular de El País hace tres semanas que decía: “Crece en el Valle el maltrato a las mujeres, se multiplican las agresiones”. Eso no es un coñazo, es una vulgar violencia machista y las mujeres deben enfrentarla ahora que tienen poder.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad