Por Íngrid y Shakira

Por Íngrid y Shakira

Marzo 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Escribo a la orilla del mar, desde Cartagena, y estoy poco inteligente. Comencemos: Shakira fue doctorada por la universidad de Harvard y no la acompañó su amigo Gerard Piqué. Pero ella sí habló bellezas de su ex novio Antonio de la Rúa. Íngrid Betancourt casi se gana un premio Nobel, tan cerquita lo tuvo que en París su equipo de prensa sacó un comunicado dando las gracias… antes de tiempo. Shakira ya se ganó un premio Nobel y un Grammy. Íngrid sufrió un secuestro de los violentos ‘farcos’. Shakira sufre el asedio de las multitudes que la adoran. Íngrid es una gloria literaria en Francia y hoy vive las jarteras de una demanda que le puso su esposo Juan Carlos Lecompte. Discuten por dinero y aún no se han divorciado.Shakira regaló dos modernos colegios para niños de barrio popular, uno en el Chocó, otro en Barranquilla. Íngrid, tontamente, se indispuso con los colombianos porque le censuraron que pusiera una demanda por quince mil millones por los daños y perjuicios que le causó el secuestro. Shakira es noticia por sus éxitos musicales, Íngrid vuelve a las páginas por un pleito matrimonial. Creo que Íngrid debe cambiar de abogados. Solita, por capricho rompió con Colombia y dijo que no volvería porque aquí estamos enfermos de odio. Esa frase ya la olvidamos. Regrese Íngrid y busque a su marido ‘Juanqui’ Lecompte. Lo conozco a él, es mi amigo, creo que la demanda se archiva. Íngrid, regrese para que no se sienta exiliada, porque su buen amigo y ex jefe, el presidente Juan Manuel Santos, es quien menos quiere molestarla. No más victimismo Íngrid, regrese, bienvenida. Punto.Terrible lo sucedido en Buga, la noble ‘ciudad Señora’, cuna del jurista Primitivo Crespo, del ex gobernador Alonso Aragón Quintero, del poeta y escritor Álvaro Bejarano y del hoy presidente de Cine Colombia, Munir Falah. Allí hubo un horrible crimen que ha sacudido hasta a los más indiferentes. Allí, a siete cuadras de donde regala bendiciones el ‘Santo Milagroso’, hubo una acción bárbara que multiplica por mil el salvajismo empleado contra la pobre lechuza de Barranquilla. Allí, buscando algún dinero, unos desalmados asesinaron a un matrimonio respetable y a sus dos hijas. Aunque en Colombia estamos acostumbrados a que centenas de crímenes quedan impunes porque los bandidos no dejan pistas ni huellas, sería saludable que los servicios de inteligencia acertaran esta vez. Capturar a esos desalmados llevaría un alivio a la sociedad bugueña que, con razón, hoy duerme con doble llave. Descubrirlo es una urgencia. Ojalá se pueda.

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