Metrocali y sus contratos

Enero 18, 2017 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Hoy no tengo ninguna idea para el gobierno ni para la paz, ni para Maurice Armitage, ni para Donald Trump, ni para Juan Manuel Santos que, lo siento mucho, viaja en estos minutos para Davos, Suiza, y tendrá 15 grados bajo cero y 12 horas de vuelo. Jartísimo viaje, le toca por ser presidente. Y no tengo nada que recomendar sobre la rampante corrupción. Una lúcida abogada me juró que hacer lobby para ganarse un contrato no es delito, que el delito lo comete el funcionario que recibe billetón por hacer lo que exige ese interesado. Extra: al exgobernador de la Guajira ‘Kiko’ Gómez del partido Cambio Radical, los magistrados lo condenaron a 55 años de cárcel. Póngase pilas don Germán Vargas Lleras, saque de su partido a los intrusos, aún faltan muchos.Lean despacio por interesante, el informe que El País publicó el pasado domingo sobre unos contratos millonarios en Metrocali. Lo leí y quedé aterrado, visible que los paga-impuestos caleños pagaron millonadas a unos abogados de Bogotá por ‘prestación de servicios’ o por asuntos jurídicos menores. La inolvidable Jovita Feijoó era burlona y decía en el café Los Turcos “En Cali, años atrás, unos concejales se autoregalaron lotes del municipio, ahora, hay funcionarios que firman contratos millonarios por querendón amiguismo”.Enero 2017 y en el menú tenemos robos, estafas, derroches y licitaciones con manguala, al estilo de la brasileña Odebrecht. Rico el jueguito: por el éxito en la licitación les consignaban millones de dólares en Islas Caimán. Así ganaron fortunas en Bogotá unos ‘lobistas’ de oficina ‘chic’. Sigue el eterno ‘carrusel’ tramposo con licitaciones de obras que entregan a dedazo millonario. Esa aberración la ha denunciado 27 veces el dirigente gremial de la construcción, Juan Martín Caicedo pero hubo sordera general en los gobiernos.Preguntaba por televisión Yamid Amat al procurador Carrillo y al fiscal Néstor H. Martínez: ¿Qué es la corrupción? Contestaron como alumnos aplicados. En cambio, la española Maricarmen dijo en la peluquería: “La palabreja corrupción está gastada y desacreditada, al ‘corrupto’ hay que llamarlo ‘atracador del dinero público’”. Así es Colombia, un país robado por unos pocos avispados.

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