Marielena no aguantó

Septiembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Al salir de ver la buenísima película ‘El exótico hotel Marigold’, me encontré mi amiga Marielena Serrano. Ella, 45 años, muy bonita, muy internacional, dos veces divorciada, una de un sueco ecologista, otra de un ruso, un neurótico físico nuclear. Marielena no es anarco- feminista, no le camina al aborto, es una mujer normalita, una deportista que en sus charlas no cita a Proust y no llama disidentes a los guerrillos ‘farcos’, los llama terroristas.Marielena, un talento fugado, volvió a vivir a Bogotá luego de pasar 17 años en Rusia, en San Petersburgo. La invadió la nostalgia por la mamá, el país, el ajiaco, el caos bogotano y las compañeras del colegio, su Gimnasio Femenino, el de ‘Doñana’ Restrepo. En Rusia tenía buen sueldo como traductora en cuatro idiomas; compartía estrecho apartamento con una japonesa políglota y tenía casi gratis un menú cultural que le gustaba: la ópera, el ballet, los conciertos de Prokofiev, de Bela Bartok y toda la aburrida literatura rusa.Le pregunté: “¿Cómo te va en tus cien días en Colombia?”. “Me va fatal, no me acomodo a las calles mugrosas, al pésimo transporte, al poco civismo y lo peor: en las charlas con mis amigas me llaman mojigata y reaccionaria porque no las acompaño en sus opiniones sobre el país, la guerrilla, el matrimonio, el aborto, el sexo y la política”. La entendí, ella sigue fiel a su conservador y católico colegio, su Gimnasio Femenino.Me tocó explicarle que en Bogotá, en la media burguesía, ven casi normal el aborto, la tolerancia a las Farc y al deporte del sexo en las filas de las quinceañeras. Me contó su decepción: “Soy una traductora profesional pero aquí me lo pagan mal, me lo subestiman a precio de subdesarrollo”. Tres rones más y al final me dijo que se regresa a Rusia, que la Colombia que encontró es muy distinta a la que imaginaba. ¿Se le trabaron los cables a Marielena? Lo dudo, los cables se le trabaron a los 897 prohombres del poder, a los 57 magistrados que nos gobiernan. Le pedí que no regrese a Rusia, pero no me hará caso porque su nivel de vida se le rebajó penosamente.La frustración de Marielena se repite mucho entre los profesionales que deciden volver a Colombia. Les menosprecian su experiencia, su talento, su alta preparación. Las campañas para traer ‘talentos fugados’, son sólo promesas alegres de ministros y burócratas. A la hora del té al que regresa no les ponen bolas. Lo de ‘rescatar talentos fugados’ es otro novelón electoral. No aguantó Marielena y feliz regreso a Rusia.

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