Marcha combativa

Diciembre 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Ir a una manifestación es presencia y protesta. Ayer hubo ira contra las Farc. Lo simpático es que la guerrilla busca tener diálogos con el gobierno bajo una amenaza que dice: “O charlan conmigo o no respondo lo que pase”. Planean ganarse un gran pedazo del gobierno. Y pueden lograrlo. Mucho dinero, pistoleros veloces y seres astutos con demagogia, es la fórmula hacia el poder así sean ‘calanchos’ de oscuros intereses. Como he leído su historia y he viajado muchas veces por Rusia, puedo contarlo. La toma bolchevique del poder en 1917 la consiguió Lenín con no más de 300 camaradas astutos que dieron un golpe habilísimo y llevaron a los Romanof al patíbulo. Una minoría, caso Fidel Castro y Lenin, sí pueden tomar un país.En la marcha, un grupo femenino repetía: “No más micrófonos para los recaderos de la guerrilla”. Ingenua frase porque lo que es noticia sale a flote y, mundialmente está demostrado que el ‘rating’ manda y en el capitalismo gusta mucho porque suma “money and money”.Ayer hubo multitudes marchando. Mayoría femenina porque las mujeres tienen más coraje que los hombres. Finalizada la caminata, me recogió en su viejo Mercedes Benz la tele estrella Amparito Grisales y me preguntó: “¿Qué efectos tendrá la marcha?” Le respondí: que “muy blandengue porque los comandantes no conocen cómo razona la gente citadina”. ¿Qué buscan las Farc? según Hugo Dávila González, amigo tulueño y empresario de 62 años, la guerrilla quedará dichosa cuando sus comandantes, Timockenko & Cia, sean parlamentarios porque con 80 curules mandan.La mejor frase de Juan Manuel Santos en 30 años es ésta: “Que las Farc no nos crean tan pendejos para creerles sus mentiras”. Lo difícil vendrá cuando le pidan la mitad del gobierno, y el periodismo tendrá que tomar aguas aromáticas para controlar las emociones. Marchando arrinconaron los españoles a la ETA.Y llegó la pesadilla decembrina con su ruido musical. No lo bajan porque cliente aturdido compra rápido así sea carísimo. Juan Manuel Santos aún no ha prohibido a la burocracia nacional las 877 fiestas navideñas que preparan para el día 20. Creo que por viajar tanto no sabe de esas parrandas. Si las prohíbe le ahorraría noventa mil millones al dinero público. Considero al Presidente porque hoy recorre pueblos inundados y la semana pasada le tocó el tú a tú con Evo Morales que huele a rudo tabaco boliviano. Y dizque el poder es una ricura. No lo creo.

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