Las vanidades en su teatro

Las vanidades en su teatro

Mayo 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Enrique Buenaventura hizo mucho por el teatro en Cali y en Colombia a pesar de la poquita ayuda que le daban desde las chequeras del poder. Chequeras tacañísimas al ayudarle al TEC, digo a Enrique y su grupo teatral, porque eran disidentes, no gobiernistas, no aplaudían a los engominados que se deleitaban manejando la cultura. Elemental: militaban en la izquierda, simpatizaban con el MRL, con la revolución cubana, con el ‘maestro’ Alfonso Barberena, con Jorge Zalamea que denunciaba al imperialismo yanqui y a la casta gobernante.En Cali fue visto el teatro como algo subversivo porque montaban obras de izquierdistas como Eduardo Galeano, Jackelinne Vidal, Nicolás Buenaventura y Santiago García. Enrique Buenaventura y su grupo amiguero teatral politico, luchaban para que la democracia no fuera de papel y el teatro llegara a las barriadas populares.En Cali hay afición teatral. Por eso interesó la bronca que en Bogotá le montaron al Festival Iberoamericano y a su dirigente Anamarta Pizarro. La cultura debe manejarse con eficiencia y las millonadas que recibe del gobierno nacional y municipal deben tratarse como la plata de las iglesias de los pueblos. El Teatro nacional que empujara exitosamente Fany Mickey debe existir por los próximos 99 años pero para esa larga vida necesita buena gerencia. Los artistas son brillantes en lo suyo pero en el laberinto de las finanzas y los contratos se equivocan mucho. Pudo ser Giovany Papino o Kid Pambelé quien dijo: “Por la plata baila el perro”, una frase genial en el capitalismo.Antier, la ministra de la Cultura, Mariana Garcés, le dijo a Julio Sánchez Cristo que le preocupan las deudas del festival Iberoamericano de Teatro. Dijo más: que reconoce la buena labor de Anamarta Pizarro pero no le aplaude que por hacer un evento descomunal trajo un déficit millonario. Elemental: si es un Festival con 797 actores y actrices de cinco continentes vale millonadas. Lo sensato es no invitar a grupos teatrales de Tailandia, Japón, Uzbequistán, Chipre y Madagascar. Punto.Aleluya, pasó al olvido el último duelo verbal entre el presidente Santos y el expresidente Uribe. Saludable noticia porque Juan Manuel Santos ha puesto su empeño y su coraje por la causa pacifista y Álvaro Uribe, que no es enemigo de la paz, ha sido antipático con las charlas entre los farcos y el Gobierno. ¡Y ese tren de la paz ya no tiene reversa!

VER COMENTARIOS
Columnistas