Huracán democrático

Octubre 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

No empiezo esta columna por los ronquidos del huracán en EE.UU. Prefiero ir al calientísimo municipio de Puerto Tejada porque allí sus gentes están de luto doloroso. No lo están porque perdió su equipo futbolero, es por algo grave, porque allí, hace 54 horas, las  Farc dinamitaron a seis jóvenes patrulleros del tránsito ligados a la Policía Nacional. Con ese acto los guerrillos quedaron como bárbaros ante sus amigos en Noruega, Cuba, Venezuela y Bogotá.No creo que la guerrilla lleve a Cuba  las fotos de los seis muchachones asesinados, quien debe llevarlas es el vocero del presidente Santos en La Habana para que les pregunte: ¿Qué beneficio les deja a las Farc ese acto criminal? Nada, asustan a la comunidad internacional que les ha dado asilo a sus propagandistas. Es posible que uno de los delegados ‘Farcos’ diga al periodismo mundial que ellos no causaron ese crimen, que es otra calumnia de los periodistas al servicio del capitalismo colombiano.Ahora sí voy al democrático huracán que castigó a los neoyorquinos. Lo llamo democrático porque fue guache con los millonarios que viven en Park Avenue y también con los residentes en Harlem, en su mayoría abandonados por el capitalismo. Sentí pena por los 50 millones de habitantes que les tocó meterse bajo la cama, huyéndole al ronquido del ciclón.Asombra que los científicos llegaran con su tecnología al planeta Marte, pero que sigan incapaces de disolver los huracanes que destruyen la economía. Alejandro Santos Rubino, el muy calvo director de la revista Semana, decía en un foro amiguero que hoy la ciencia tiene dos grandes fracasos, uno, que no ha podido atajar la calvicie en los hombres, el segundo: que no ha sido capaz de arrinconar los dañinos huracanes. Atérrense, el cubano genial, el novelista Guillermo Cabrera Infante, declaró en una entrevista que su mayor nostalgia en el exilio en Inglaterra era recordar las excitantes y feroces tempestades en el mar Caribe, en su amada Cuba.El huracán neoyorquino, rebotó en sitios humildes de Barranquilla y Cienaga, tumbando centenas de casuchas. Ojalá que los burócratas costeños repartan auxilios a los destechados y no se los auto-regalen para coronar su ‘rebusque’. Punto. Mañana llega noviembre, un mes que tiene ‘fucú’. Un noviembre se hundió Armero, un noviembre los guerrillos del M19, ebrios de infantilismo, asaltaron el Palacio de Justicia. Y en noviembre nos llega el reinado de belleza en Cartagena, que divierte televidentes y ayuda a olvidar lo feo e inhumano que pasa en este loco país.

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