Gracias, pero no acepto

Gracias, pero no acepto

Julio 21, 2010 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

‘La llamada fatal’, con Grace Kelly, es una película que nos dejó el gordito inolvidable Alfred Hitchcock. Antier recibí una llamada del Palacio Presidencial, oficina de protocolo. El motivo:que me invitaban, con Lulita Arango (y creo que 2.577 personas más), a la posesión de Juan Manuel Santos. Les di mi número de cédula y luego pensé si iría. ¿Invitación al Palacio? Suena rico para un curioso como yo, pero puede ser fatal. Concluí que no debo ir, porque estaría tres horas al aire libre en la Plaza de Bolívar y allí llega un cañonazo de viento frío de Monserrate que trae muchas pulmonías. No iré, aunque me pierda de contarle a mi peluquería señorera las miradas coquetas y la alta simpatía que le darán a Santos quienes buscan saborear las mieles del poder. Como no aspiro a nada de la torta diplomática santista, veré la fiesta por televisión.Hoy sonríe mucho Pilar Castaño porque su libro ‘Mujeres frente al espejo’ lo están comprando a chorros las 377 invitadas a la gran pasarela que será la subida al cielo Juan Manuel, hermano de Luis Fernando y Enrique Santos Calderón. ¿Un hermano precoz con sabiduría? No lo creo, pero sí muy meritorio llegar a presidente sin la ayuda de El Tiempo y de sus dos hermanos mayores, que se opusieron a que hiciera política. Bravo, Juan Manuel.¿Qué me pongo para la posesión? Esa pregunta viene rodando en cocteles femeninos, peluquerías, oficinas de políticas, abogadas y financieras. Muchas escogieron diseños de Amelia Toro (la mejor), otras vacilan entre un Valentino o algo de Agatha Ruiz de la Prada, que ama los colorines y las pintas atrevidas, como para carnaval en Melgar.Bien que consulten el libro, porque se guían, según su cuerpo, para no caer en los ridículos de vestirse como para Halloween y no para un acto serio con presidente, ministros, diplomáticos, periodistas y ‘jaí’ bogotana. Aleluya, no iré, lo veré por televisión a color. Inevitable ir a Íngrid Betancourt. Vi en sesión privada la serie televisiva ‘Operación Jaque’. Buena, bien Marcela Mar, lástima que no trae la demanda “simbólica” de $15.000 millones que puso Íngrid contra ustedes, los pagaimpuestos. De ella y de la docena de ex secuestrados que ahora buscan cobrar miles de millones al ‘pueblo generoso’ se sigue hablando en almuerzos y en dos mil peluquerías. Tema jugoso y no creo que odioso, como dijo Yolanda Pulecio, nuestra prudente ex embajadora en París.

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