Frío, lluvia y el poder

Agosto 11, 2010 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Porque me invitaron, por seguir la política y ser amigo de lo frívolo, fui a la posesión presidencial. Vi lo que Trosky llamó “El asalto a la fortaleza del poder”. Nos tocó tarde lluviosa, fría, chiflón helado, dos largos discursos, bostezos, blancos paraguas y un protocolo lento y fatigoso.Mi amiga, la madrileña Maricarmen, fue la ‘vedette’ ayer en la peluquería señorera que siguió por la televisión el ‘show’ del poder. Criticó todo, en especial al senador Benedetti que habló largo (39 minutos) y al mismo ‘presi’ Santos que habló 62 y le sobró la mitad porque se excedió en promesas. Benedetti y Santos mostraron que el micrófono los excita tanto como bañarse, muy vestidos, en un jacuzzi con Natalia París o Sara Corrales. “El poder sube la erótica”, lo dijo el español José Luis de Vilallonga que conoció a muchos señorones del poder.Hubo fiestón democrático, banderas tricolores, nacionalismo, recios magistrados e ilustres visitantes. El Cali político estuvo presente con Juan Martín Caicedo, Luis Fernando Capurro, Mariana Garcés, Mariafernanda Campo, Florencia Borrero, Andrea Romero de Sanint, Lía De Roux, Esther Ventura y nuestro embajador en Holanda don ‘kiko’ Lloreda. Aburridísimo el protocolo porque los oradores citaron, con nombre y apellido, uno por uno, a los 67 ilustres personajes visitantes. Pobrecitos los presidentes extranjeros y el Principe Borbón que aguantaron hambre, lluvia y frío. Víctimas del temible ‘Jet-Lag’ mostraban su fatiga.Lo gracioso, el coctel en Palacio con 87 periodistas del curubito vanidoso. Nos atendieron con vino tinto, Marqués de Cáceres, whisky estampillado, pestañas de búfalo a la brasa y por la pasarela 300 mujeres muy atractivas más ‘el circo nacional’. Creo que todo lo pagó la campaña santista. Ojalá, porque a la gente le rebota que se beban sus impuestos.Burlado el protocolo: mucho hombre vestido de oscuro funeral. Lo mío, sobrio: chaqueta gris a cuadros negros pequeños con una corbata oscura. Como sabía del chiflón, Lulita Arango me impuso protegerme con un gorro típico del Kurdistán, que, con mi barba blanca, me dio aire de ‘invitado especial’, y 99 guapísimas mujeres pidieron tomarse fotos conmigo.Como todo no puede ser política ni quiero adivinar qué está pensando Álvaro Uribe hoy en Nueva York, voy a algo tragicómico: un atleta ruso se metió, compitiendo por una medalla, a un baño turco a 120 grados de calor y, lo siento, cayó muerto. “Quién lo manda a pendejón”, algo así decía mi abuelita Mantilla. Extra: Santos cumplió 59 y los celebró con su ‘nuevo amigo’, el coronel Chávez. Lo vi y casi no lo creo.

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