Espionaje al Alcalde

Espionaje al Alcalde

Enero 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Ni se les ocurra pensar que siete aficionados a las fiestas taurinas (con muerte lenta del toro), tenían ‘chuzado’ al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Las grabadoras fueron a los teléfonos privados del alcalde Rodrigo Guerrero y de su cercano Alfonso Otoya en Cali. No debemos sorprendernos porque la manía ‘chuzadora’ existe aquí hace 30 años y era facilita, bastaba ir a la ‘Caja’, ponerle una grabadora al cable conector telefónico y ese ‘casette’ era el botín que pagaba el interesado.Al presidente Uribe lo chuzaron, le conectaron su privadísimo teléfono palaciego a un repetidor. Por eso, vía radial, conocimos una frase en la que él, iracundo con un fotógrafo abusivo, soltó una palabrota prohibida para niños. Al vicepresidente Francisco Santos también se le metieron al ‘rancho’ telefónico hasta que los agente israelíes del Mossad le dieron un celular blindado contra los intrusos. Frase que repiten en Bogotá: “Quien no tenga el celular chuzado es porque vive en el Chocó y no tiene nada que contar”. Explicable, en el frío capitalino dan por descontado que todo teléfono celular o fijo está conectado a un curioso o al interesado en una licitación multimillonaria.Cuentan que la ‘Mata-Hari’, aparte de seductora belleza, tenía magia para el espionaje. Jhon Kennedy fue espiado por la CIA cuando era amante de Marilyn Monroe. Las revistas del corazón han gozado al saber que muchos maridos celosos se valieron del espionaje tecnológico para saber los pasos de su amada. Esa versión me la contó Laura Montejo, una mujer que el DAS tiene hoy como auxiliadora porque en telefonía y en localizar pasquines vía emails lo sabe casi todo.En Cali, una corazonada del desconfiado funcionario bugueño Jaime Palomino puso en guardia a sus vecinos de escritorio. El hombre, al segundo café de la mañana, les dijo a Romero y a Reyes, sus vecinos de escritorio, que tenía el pálpito de ser víctima de un ‘espía’ porque de su teléfono fijo salían ruidos rarongos cuando llamaba a la oficina de Servicios Generales. “Te lo digo, me huele feo, me huele a espionaje y estoy mosca”. El desconfiado Palomino no tragó entero, habló en voz alta, su jefe pidió auxilio a la Sijín y estos rastrearon las paredes y descubrieron la marrulla.Obligada pregunta: ¿Quiénes montaron ese espionaje? Seguro que no fueron Messi ni Maradona ni Paola Turbay. Aleluya: el alcalde Rodrigo Guerrero ya está blindado en su computador y en sus teléfonos pero sigue ‘mosca’. Pilas, “Camarón que se duerme… se lo lleva la corriente”.

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