En Roma lo aplaudieron

Mayo 15, 2013 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Nunca imaginó el pueblito antioqueño de Jericó que tendría tanto visaje en la geografía nacional. Ya desplazó a Marinilla como fortín del conservatismo y el catolicismo. Miles de personas aplaudieron con simpatía en la plaza de San Pedro al Presidente colombiano. A los miles de turistas les gustó ver que el gobernante de un país tan violento como el nuestro se inclinara ante su Santidad.En su extenuante viaje desde Bogotá a Roma regresando a Jericó, el presidente Santos trajo fotos con su Santidad el Papa. Un picarón amigo periodista me decía ayer que el hoy gobernante tiene para su campaña reeleccionista un tesoro. ¿Cuál tesoro? -le pregunté-, de una me dijo que una foto con su Santidad el Papa es la mejor herramienta electoral para una campaña. No sé si la usen los periodistas palaciegos, pero si otros políticos han usado fotos con ‘El Pibe’ Valderrama y con Amparito Grisales, puedo imaginar que don Juan Manuel sí autorice colgar las suyas con el Papa que vive en Roma. Lo curioso de la religiosidad del presidente es que su abuelo, Enrique Santos Montejo ‘Caliban’, hace muchos años fue excomulgado por los godísimos y sectarios obispos boyacences. Lo excomulgaron porque les disgustaba cuanto él escribía en un periódico rojo y anticlerical llamado ‘La Linterna’, que circulaba en Tunja. Tiempos en que los curas y los obispos eran los jefes del conservatismo y hacían política desde las iglesias.Se sabe que el presidente Santos es católico y que la primera dama, doña Tutina Rodríguez Múnera, es católica practicante, por eso fueron muy sinceras sus emociones en Roma, en la capilla Sixtina, en El Vaticano. Con su visita, con los rezos a la santa madre Laura y sus coqueteos al catolicismo antioqueño lo convirtieron con Álvaro Uribe en el preferido personaje del catolicismo. Regresó a Colombia la cúpula del gobierno que viajó a Roma. No encontraron un país en calma, al contrario muy caliente en asuntos de violencia porque la ultra-izquierda armada sigue disparando y han llovido amenazas de muerte a varios periodistas. ¿De dónde vienen las amenazas? De los que sienten pánico por las investigaciones sobre  marrullas y ‘chanchullos’ que los colegas han denunciado en sus informativos. Lo penoso es no guardar silencio, lo sensato es seguir las pistas y capturar a los culpables que fijo que ya se escondieron.“Aleluya, aleluya, ayúdanos Virgen de la Caridad del Cobre”, así decía Pardo Llada. Para la historia queda el costoso ‘tour’ Bogotá-Roma, Lisboa-Bogotá-Jericó. Que la santa madre Laura nos haga los 787 milagros que necesita este injusto, revolcado y loquísimo país.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad