El Ministro y sus angelitos

El Ministro y sus angelitos

Octubre 24, 2017 - 11:45 p.m. Por: Poncho Rentería

Si es cierto que en Jamundí, tan cercanísimo a Cali, hay combates con guerrillas o ‘residuales’ o disidencias es para tomarlo en serio porque ellos no son ‘scouts’, son tipos graduados en secuestro y darse plomo. Punto. Que un señor esté de embajador en Washington y acepte venirse a Colombia a manejar el orden público, saboteado por centenas de exguerrillos y disidencias de las Farc, es serio sacrificio. Eso decidió Luis Carlos Villegas que ocupaba gran mansión, con autos, choferes, excelente cocina y era vecino de Trump y del expresidente Obama.

Cambio brusco tuvo el actual ministro. Cada mañana, tempranísimo, está en un cuartel militar tomando avión para Nariño (al Tumaco calientísimo), o para el Chocó, el Amazona o el Putumayo donde sufre a calores de 40 grados y almorzando con “lo que se encuentre”. Escucha a gentes del campo y de paso oye historias de violencia porque, a pesar del esfuerzo santista, la paz no existe en 57 municipios por acción de ‘grupos residuales’. Ministerio difícil, ingrato.

Tras aplaudirle al Ministro que abandonara la ‘dolce-vita’ diplomática debo decirle que sus cifras sobre “violencia - orden público y logros de paz” tienen el optimismo que les dan sus angelitos protectores, sus asesores. Lo escuché en Tv. haciendo comparativos de violencia. Decía: “Tantos muertos hace dos años en Antioquia, Nariño y Cauca, ahora tenemos ocho puntos menos”. Y siguió: “En Bogotá ahora suceden menos asesinatos que el año pasado”. Atérrense, dijo: “Bogotá, gran ejemplo en disminución de crímenes”. Lo siento, según un exgeneral de la Policía Nacional Bogotá tiene mil atracadores activos de télefonos celulares que con cuchillo en mano, son el terror y dueños de la ‘city’ bogotana.

En seguridad Bogotá se raja penosamente porque al igual que en Barranquilla reina el ‘atraco busca - celulares’ y las indefensas mujeres son sus víctimas. Y si el atracador va en moto con parrillero, más fácil su negocio. Punto. Rogamos que no exageren las cifras sobre la paz porque sigue lejanísima. ¿Jamundí, Miranda y Caloto tienen la paz que soñaron. Toca dudarlo. El Guaviare y el Vichada hoy tienen guerrillas residuales poderosas. Y lo feísimo: antes de ayer lunes, cinco mil furiosos taxistas hicieron invivible Bogotá, la bloquearon, atacaron a taxistas que laboraban y fastidiaron a siete millones de personas. La paz no ha llegado ni a los semáforos de Cali, Medellín y Bogotá, ¡allí atracan a su antojo y las mujeres en auto con cartera y celular son un rico bocadillo para el atracador!

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