El hombre del millón

Febrero 22, 2017 - 03:02 p.m. Por: Poncho Rentería

En Colombia hay 15 millones de personas en la miseria que, cada día, sueñan con encontrarse un billete de un millón, así sea de pesos devaluados. La película es inglesa, ‘El hombre del millón’ y su actor estrella es el inolvidable Gregory Peck quien, en Londres, vive al debe con un cheque-billete legítimo de un millón de dólares. Por supuesto que él con ese billete compró muchos objetos para pagarlos cuando lo hiciera efectivo en el banco de Inglaterra. El final de la película, búsquenlo en Google o pregúntenles a los expertos en cine, Jorge Restrepo Potes y Sandro Romero.

En Colombia hoy ‘El hombre del millon’ es el manizalita y exitoso financiero Roberto Prieto, muy poderoso ganador de contratos de publicidad con varios gobiernos y cerebro económico en la reelección del presidente Santos. A él le cayó un problemón, dijo que no conocía a Otto Bula, un ‘correveidile’ de Odebrecht, pero este juró que le mandó un millón de dólares en efectivo con su íntimo, Andrés Giraldo.

Y lo serio: que el científico Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional, preguntó en un trino: “¿Por qué le regaló Odebrecht un millón de dólares al señor Giraldo?, ¿sería por altruismo?”. Opinen ustedes pero nunca crean que esa constructora es un empresa caritativa, son pillos de frac. Punto.

Vamos al ‘show de Maduro’ porque mi caraqueño amigo Miguel Amat-Onetti, agente  de maquinaria agrícola en Maracaibo, me llamó pidiéndome que publicara aquí la  frase de los antichavistas: “Oye chico, Maduro es un cobardón porque Donald Trump le cantó la tabla, se orinó del susto y no lo insultó, por cobarde se calló”. Pero quedó en ridículo al pedirle al presidente Trump que conversaran. Del pánico a Donald Trump, Maduro pasó a insultar al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, al que llamó “bandido y asesino”. Pobre Maduro, tiene tres enemigos tesos: escasez de alimentos, un Donald Trump que le tiene bronca y a la valiente Lilian Tintori que le denuncia al mundo su baratongo gobierno.

Santos actúa prudentísimo con Maduro, conoce su ordinariez y evita que se invente un choque militar para tapar sus escándalos. ¿Qué dicen Piedad Córdoba, Clara López Obregón y Claudia López, de los presos y la censura en Venezuela? Siguen calladitas como las tímidas señoritas ‘Jai’ del colegio Mary Mounth. No se callen, les queda mal, Agustín Lara dice en un bolero: “Hay silencios que dan pena”.

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