Doña Claudia y doña Claudia

Julio 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

No hay ‘pifia’ en el titular, es que dos mujeres que bautizaron con el bonito nombre de Claudia son las estrellas del mundo noticioso. Empiezo por la parlamentaria Claudia López, recién elegida por el Partido Verde, y Claudia Wilches, que fue senadora hasta hace diez días y al entregar la oficina en el Capitolio se llevó sanitario, lavamanos, lámparas y tapetes como protesta contra sus electores que no la reeligieron. La exsenadora Claudia Wilches, en un arranque de patriotismo, quiso llevarse la estatua del histórico Rafael Núñez que ilumina ese templo de las leyes. La exsenadora Wilches confundió la ‘Prosperidad para todos’ para ella solita y empacó hasta la curul, un mueble de madera con micrófono, computador y almohada para la siesta. Aplaudo a doña Claudia Wilches que honradamente devolvió la camioneta blindada que le prestaron. Pilas: hay 13 exsenadores que se quedaron, cada uno, con la súper Toyota blindada y no las van a devolver, uno de ellos me dijo: “Por mi seguridad la necesito”.La ‘prima-donna’ de nuestra democracia hoy es la aguerrida parlamentaria Claudia López, estrella del Partido Verde, seguidora de Peñalosa, crítica de los bombardeos a las petroleras que practican las Farc para mostrar su poder de daño o para tirarse el plan de paz santista. A Claudia López hoy la buscan los informativos de día y de noche porque habla facilito, dispara frases duras y es independiente. Claudia le dijo radialmente a Juan Carlos Iragorri que se había sentido muy mal en el Capitolio al lado de los caciques politiqueros costeños, maestros en marrullas y dueños de dos millones de votos. Viene al elegantísimo coctel presidencial el padre del rey Borbón de España y Dios quiera que ‘Los Ñoños’ y los asesores de los senadores no vayan a fastidiarlo pidiéndole que pose con ellos para fotos de recuerdito. Ojalá no le cuenten que 37.000 niños en la Guajira están en pobreza inhumana. Da pena que Su Majestad conozca esa calamidad tercermundista mientras en Colombia los publicistas oficiales nos dicen que pronto habrá ‘Prosperidad para todos’ cuando ese sueño optimista nunca ocurrirá. Fue una coquetona promesa electoral que las fieles seguidoras del actor Clark Gable ahora llaman “Palabras al viento que el viento se llevó”.

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