De turismo y masoquismo

Julio 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Viajar es un placer decía Sarita Montiel cuando fumaba y bebía vinos en los bares madrileños. Los tiquetes internacionales gratis producen emociones. Les gusta viajar a los parlamentarios colombianos. Y los de todos los 127 países que tienen parlamento. Colombia les garantiza viáticos por 360 euros diarios. El euro está cerquita de los tres mil pesos. “El que quiere democracia que le cueste”, dicen sus defensores. El congreso está de vacaciones y unos 30 congresistas viajaron. Fresco, regresan el 20 de julio al Capitolio.Frase de ilustres senadores: “Mucho periodista le tiene envidia al congresista y lo acusa de derrochón, no entienden que uno debe alojarse a lo bien, no en un hotelucho”. Así defienden los viáticos. Por vacaciones (según mi fuente) viajaron casi 30 honorables servidores de la patria a lejanos países a “estrechar relaciones con los pueblos del mundo”, Como critico a los ‘Padres De la Patria’, debo contarles que de parlamentario viajé a Moscú, con cinco colegas. Oh Plaza Roja, Avenida Gorky, Pedro Clavijo. Museo Pushkin. Los viáticos, entonces, muy apretados pero el imperio socialista nos alojó en el hotel Rossya por cuenta del proletariado leninista.En el turismo parlamentario los tiquetes son en ‘primera clase’. Ese turismo lo aman todos los parlamentarios del mundo. Los parlamentarios van a España. Madrid y Barcelona. Los privan El Corte Inglés y los flamencos. Van a París porque, según Hemingway, París es una fiesta. Van a Italia, fotos en la Pizza Del Popolo y en la Vía Venturini. Se enloquecen con la China hipercapitalista donde compran relojes luminosos divinamente falsificados. Allá el gobierno chino les invita a hotel, les quedan libres los viáticos, para comprar relojes y teléfonos, en divina imitación. Ustedes que laboran, pagan impuestos y viajan al exterior pagando por cuotas, se fastidian cuando leen que viajan 17 congresistas a un congreso en Suecia regresando por Nueva York. Es muy antipático el llamado turismo parlamentario. Cada año lo rechazan los columnistas, los politólogos y los paga impuestos pero sigue vivito, gustador, alegre y bien pagado. Y hay mucho turismo de funcionarios sin son ni ton.Hay algo muy antipático que gozan los parlamentarios, el auto blindado en Bogotá y el otro en provincia. Muchísimos no lo necesitan, no los persigue ni el paludismo pero es ‘chic’ andar en camioneta oficial y blindada .Lo pagan ustedes y yo. País cómico y derrochón el nuestro. Grecia derrochaba y miren cómo quedaron !Qué jartera esos verbos escalar y desescalar. Archivenlas, suenan feísimo!

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