Baratísimo vino el 2018

Baratísimo vino el 2018

Enero 02, 2018 - 11:45 p.m. Por: Poncho Rentería

Que hubo banquete de toros, de salsa, de baile alegre y que el Grupo Niche sonó en el Valle y en Cali en los barrios populares. Pueblo que baila se acerca a la felicidad, decía Cabrera Infante. Digo yo: en Cartagena bailan contra el estrés. Sigue medio país en el ocio, dos millones en el desempleo, el resto laborando porque bien decía Nicola Di Bari, “quien no labora no hace el amore”, ganador del Festival de San Remo cuando éramos medio jóvenes hace muchos años. Tiempos de Aznavour, Juan Legido, Álvaro Bejarano, Pardo Llada, de El Cordobés, Iroldo, Pancho Villegas y Camilo Cervino.

Columna liviana por año nuevo y sopla un optimismo, viene del ocio. Aleluya, bajaron precios de tiquetes, hoteles, bares y restaurantes y de la gasolina en Uzbequistán, capital taskent, Asia menor. Eso en Colombia es ciencia ficción. Empezó la palabrería 2018, que el gobierno no permitirá abusos en precios de alimentos. Puro cuento. El mismo disco. De caro a carísimo pasó vivir en Colombia. Escuché a un exministro sensato decir que la economía está con gripa, tifo y cáncer de colon.

Ojalá que el empresariado le exija al altísimo poder que evite marrullas o urnas falsas en las próximas elecciones. Eso reventaría el orden público, así nació el M-19. En Honduras, hoy tienen broncas por trampas electorales. Ganó con marrullas el gobierno. Punto. Sabemos que los costeños, en Barranquilla, Bolívar, la Guajira más Córdoba y Sucre, graduaron a profesionales en ganar elecciones. Allí los ‘Ñoños’ de todos los grupos se ayudan con fábricas de votos de Sahagún y Malambo. Acaben con eso.

El voto presidencial deben dárselo al que prometa en notaría radical austeridad y ser antiderroches y despilfarros. Hay gobernantes que sufren de nuevo-riquismo después de visitar Arabia Saudita. Feliz año es un deseo generoso pero en Colombia está difícil ser casi feliz, sabotean el buen vivir, hay mucho mugre y malos funcionarios.

Dos incógnitas debatieron los notables del poder en el veraneo. ¿Irá Santos al matrimonio de Harry, el hijo del príncipe de Gales? Que no vaya, será en plena campaña política. Otro enigma debatieron los veraneantes en piscinas y bebetas: ¿Fajardo o Vargas Lleras podrán ganarle a Iván Duque y Marta Lucía en llave? Les dejo ese menú para la siesta. Lo de feliz año es un buen deseo, es gratis y suena bien. Y ustedes como paga-impuestos se merecen un 2018 calmado, simpaticón. No piden demasiado.

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