Aquí no hay quien viva

Agosto 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Sigue el verano y ‘aquí no hay quien viva’ es el nombre de un delicioso programa televisivo español que por suerte vemos en Colombia. Muestra la tragedia que viven los residentes de un edificio madrileño porque unos vecinos dados al ron, al baile zapatiado del flamenco y a escuchar merengues a altísimo volumen, no los dejan dormir ni descansar.Ese odioso menú escandaloso lo viven miles de colombianos en Medellín, Cali, Pereira, Cartagena y Bogotá, que sufren un vecino, un alegre muchachón vallenato que vive con cuatro amigos, todos músicos de caja, acordeón y guacharaca. Enhorabuena comienzan su parranda el jueves con Diomedes Díaz y la terminan los lunes, pero cada vecino quiere fusilarlos. Si tienen ese vecino insoportable, recen para que cambie de vivienda, la autoridad no tiene peso jurídico para callarlos. Punto.Sigue el rifi-rafe entre los políticos. Un general que se marea montando en avión pontifica a los diez minutos de un accidente aéreo sobre el estallido. ‘Pifia’ repetida de gobernantes y de muchos militares es que opinan sin tener datos serios, les da pena decirle al periodista de micrófono: “Lo siento, es temprano para opinar”. El expresidente Uribe, informado por generales retirados de la FAC, denuncia que en el accidente de Urabá del avión Black Hawk, con 16 policías muertos, hay ‘gato encerrado’, que es sospechoso que varias naves se caigan en zonas guerrilleras. Lo ideal sería que los generales retirados que datean al expresidente Uribe hablen de frente y al aire, en nada ayudan circulando rumores. Han muerto en dos accidentes recientes 27 militares que amaban su país y se jugaban la vida por nosotros. Aparte del inmenso dolor humano, esos aviones reventados nos costaron casi 150 millones de dólares. Y vale preguntar si hubo error humano o fue la metralla de las Farc. Punto. Lo siento, hace ocho días a todos nos metieron un golazo engañoso vía encuestas. Alerta con eso. Y en las peluquerías señoreras bogotanas comentan el próximo matrimonio de María Antonia Santos con el ingeniero Sebastián Pinzón Naranjo. Dijeron las mujeres que el yerno es serio, juicioso, de familia acomodada, pintoso y regio golfista. Buen currículo para ser yerno presidencial de Juan Manuel Santos y su señora Clemencia. Allí recordé a Julita Esguerra que decía: “Un yerno sano, correcto y buen partido es una lotería, quedan pocos así”. Aleluya, mi antioqueña y muy católica suegra dice que soy un regio yerno y dijo gran verdad. ¡Amén!

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