Angelino, pan y vino

Septiembre 21, 2011 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

El ‘show’ de la semana pasada corrió por cuenta del Presidente del Senado quien se declaró como pobre asalariado porque sólo se gana $16 millones y no le alcanzan para tanquear sus dos autos blindados. El escándalo de esta semana tocó al vicepresidente, Angelino Garzón, porque su jefe, Juan Manuel Santos, se pifió al regañarlo en público, vía televisión, por haber opinado de salarios y costos de alimentos. Angelino era embajador en Suiza y allá fue, hace dos años, el candidato Juan Manuel a buscarlo para que fuera su llavería política.Grave situación judicial vive Samuel Moreno. Al lado suyo vimos por la televisión a su esposa, la abogada, hija de Cartago, Cristina Gonzalez Villegas. Ella, con admirable lealtad lo acompañó a la amarga cita con el severo Fiscal y le tocó escuchar frases poco gratas contra su marido. Derrochó coraje Cristina y desde el lado femenino la aplaudieron.Samuel Moreno soñó ser presidente y tras ese sueño buscó la Alcaldía de Bogotá. No midió que allí podían meterle golazos multimillonarios por los que le caerían culpas. Se lo advirtieron y no hizo caso. Una noche, en Bogotá, en un coctel señorero en casa de Beatriz Ángel, le dije: “Samuel, en esa Alcaldía te pueden arruinar la vida, pueden hacer trampas a tu nombre; te lo digo porque yo no acepté ser Comisionado Nacional para la Televisión (me nombró el presidente Uribe) porque allí rodaban miles de millones en una escandalosa ‘piñata’ con el dinero público”. No me hizo caso y siento mucho que hoy tenga jartísimos problemas judiciales. Samuel nunca había gerenciado nada, ni una cafetería de barrio. Haber sido doce años senador era su pobre historia laboral. Elegido Alcalde, su hermano Senador le impuso a unos amigotes ineptos y pasó lo que sabemos.Dejemos al vice-Angelino y al atribulado Samuel y vamos a la dueña de la noche televisiva, a la triunfal Amparo Grisales. El viernes ella cumplió 48 ó 99 años y fuimos cuatro hombres y seis mujeres a un almuerzo en su honor. Amparo nos divirtió ocho horas seguidas con sus vanidades, anécdotas e historias de amores. Ella está en el curubito a pesar de que años atrás quisieron sacarla dizque por vieja y gastada. Me gusta que el éxito y el cariño público la estén arropando. La disciplina de Amparo ha sido clave en sus triunfos y son muy merecidos. Ella divierte al país cuando la situación social esta calientísima. Bravo Amparo, tu edad es el ‘rating’ ganador.

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