Álvaro Uribe se desquita

Mayo 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Poncho Rentería

Piedad Córdoba no se niega así tenga el colon inflamado. Ella aceptó ir donde digan las Farc a recibir al francés y periodista que la guerrilla secuestró porque el muy iluso ‘franchute’ suplicó al Ejército que lo llevara al Caguán. Un inepto coronel lo autorizó ir y pasó lo que sabemos. El ganador en este novelón será el periodista porque viajará pronto a París ,lo recibirán como ‘héroe’, dará entrevistas a TV France, le tomarán fotos con Carla Bruni, con Sarkozy y con Ingrid Betancourt. ¡Oh la-lá, París es una rica fiesta”!, así cantaba feliz y embriagado mi admirado primo Hemingway.Le dije a un grupo de mujeres en un restaurante bogotano que se me hacía feo y contra el protocolo que el expresidente Álvaro Uribe llamara “asesino” al presidente Hugo Chávez. Y peor, lo llamó protector de terroristas. Todo por twitter donde Uribe tiene millones de seguidores. Digo yo: es mejor que Uribe ignore a Chávez, pero Elenita Vélez me salió al quite: “Te estás empendejando Poncho, Uribe debe desquitarse de las frases ruines que por televisión le lanzó Chávez cuando amenazaba a Colombia con tanques y aviones, eso no lo olvida Uribe y como él no es miedoso se desquita y tiene el aplauso del empresariado venezolano”. Eso, tan belicoso, lo dijo Elenita.Le reviré diciéndole que a Chávez no se le deben lanzar cañonazos verbales porque, pobrecito, le aumentan la enfermedad. No me hizo caso, volvió a la carga: “Chávez fue un guache cuando le mentaba la madre a Uribe, que ahora coma de su cocinado”. Aquí pregunto: ¿Debe Uribe desquitarse de Chávez? Opinen ustedes que son el equilibrio andante.Y llegué donde quería: al caso del cochino diputado antioqueño que soltó una bajeza verbal contra el Chocó. Mis amigas hoy lo llaman: “El diputado carebollo” (por la cara y cuerpo de elefante) y se lo notificaron por fax a la Asamblea de Antioquia. Lo cómico es que el jefe liberal Simón Gaviria, hijo del expresidente Gaviria, se indignó por la grosería de su diputado, pero no pudo sancionarlo porque en el Partido no existen sanciones para esas guachadas. Y tampoco pudo sancionar a los jefes liberales que en Cali se autoregalaron cuatro millones de botellas de aguardiente de la licorera del Valle. Como ven, Colombia es un país que baila entre lo trágico y lo cómico, entre lo risible y los funerales, entre las promesas alegres y los contratos tramposos que hicieron multimillonarios a los primos Nule, los consentidos de Samuelito Moreno cuando reinaba en Bogotá.

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