Teólogo de la liberación

Agosto 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Philip Potdevin

Quién lo creyera. Medio siglo después de que la Iglesia católica descalificara la Teología de la Liberación, impulsada en Latinoamérica por prestigiosos teólogos como Hélder Cámara, Leonardo Boff y Ernesto Cardenal, que reinterpretaron el Evangelio para buscar una opción preferencial por los pobres, y que estos, por militar en el marxismo, fueron excomulgados por postular el maridaje de Marx y Jesús, aparece ahora el Papa Francisco para actualizar las opiniones más radicales de ese movimiento teológico.Francisco es un teólogo neoliberacionista, no hay duda. Eso no quiere decir que sea marxista, basta con escuchar sus intervenciones en Ecuador, Bolivia y Paraguay para saber su posición política, opuesta a sus dos predecesores. Lo que nos dijeron los medios es que vino a clamar sobre la necesidad de salvar el medio ambiente, pero más allá de ese llamado hubo otro, no menos enfático, que fue silenciado o ignorado por los medios.Dijo frases contundentes: “Digámoslo sin miedo: queremos un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos. Y tampoco lo aguanta la Tierra”. Defendió ‘las tres t’: techo, tierra y trabajo, consigna no distante a la de Lenin en la revolución bolchevique de pan, tierra y paz.El Papa exhortó a los más pobres del continente a levantarse contra el neoliberalismo, que ha demostrado su desigualdad, su exclusión, su ansia irrefrenable de acumulación de capital por unos pocos. Ustedes, dijo, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de ‘las tres t’ -y como si lo anterior no fuera suficientemente provocador, concluyó- ¿De acuerdo?, y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. “¡No se achiquen!”. En 2013, en Brasil, también exhortó a los pobres: “¡Hagan lío!”, en alusión a luchar por la reivindicación de la dignidad, la tierra, el trabajo, el techo.El Papa continuó su visita pastoral denunciando la economía de exclusión e inequidad, reclamando una propiedad en función de los pueblos, de luchar contra todo tipo de neocolonialismo, de no tolerar la opresión de los países privilegiados a los países pobres y de controlar los monopolios de los medios de comunicación.No es necesario ahondar más para conocer el talante del Papa; un líder que tiene claro los cambios profundos que necesita la humanidad ante el fracaso del neoliberalismo. Hagamos eco a lo que pide al final de todas sus intervenciones: oremos por él.

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