La biopolítica de las vacunas

La biopolítica de las vacunas

Mayo 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Philip Potdevin

El debate sobre los efectos adversos de la vacuna contra el virus del papiloma humano, VPH, son una faceta más de la biopolítica del poder. Foucault acuñó el término para indicar que el control que ejerce el Estado no se hace únicamente mediante la ideología sino también sobre el cuerpo de los individuos. Para la sociedad capitalista es lo biopolítico lo que importa ante todo, lo biológico, lo somático, lo corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica, la medicina es una estrategia biopolítica. Aquí la biopolítica es de larga data, desde cuando en 1920 dos científicos afirmaron que la raza colombiana estaba degenerada y que era urgente adoptar prácticas eugenésicas. El Estado colombiano no ha cesado de ejercer la biopolítica como una forma de control y dominación de sus poblaciones. Las vacunas son un capítulo más. La medicina tradicional establece parte de su credibilidad sobre el miedo a la enfermedad, al dolor, al sufrimiento. Con tal de no vernos expuestos a la enfermedad y a sus consecuencias cedemos y aceptamos las recomendaciones médicas para que intervengan en nuestros cuerpos. Se explota el miedo de los pacientes con la fórmula: “si usted no hace esto, le pasará esto…”.Las vacunas, que son un medio de deprimir el estado inmune del cuerpo para crear anticuerpos con la misma enfermedad que pretenden combatir son un arma de doble filo. Si bien han contribuido a erradicar múltiples enfermedades, estas en últimas se han convertido en un mega negocio de las farmacéuticas. Las campañas para vacunar a poblaciones enteras tienen, en muchos casos, oscuros vínculos de corrupción entre gobiernos y empresas productoras. Que a la gente y a los niños los vacunen sin darle suficiente información, sin pedirle permiso o de manera casi que automática en colegios y comunidades es ya un dispositivo de biopolítica. Por otra parte, así suene a contrasentido, los niños vacunados son más propensos a enfermarse de cualquier cosa que los no vacunados, cuyos cuerpos han desarrollado un mejor sistema inmunológico.En el reciente foro organizado sobre el VPH por la Universidad del Rosario se presentaron diversas opiniones. Una de ellas, la del prestigioso médico Yehuda Shoenfeld, experto en enfermedades autoinmunes de la Universidad de Tel Aviv, alertó que las manifestaciones que se están viendo en Colombia son comunes en todo el mundo y no simplemente histeria colectiva. El Ministro de Salud, la Universidad de los Andes e incluso el editorialista de El Tiempo han salido en defensa de la vacuna y de las campañas masivas de vacunación. Se tilda a los grupos ‘antivacunas’ de enemigos de la salud de los colombianos. De nuevo se apela al miedo como instrumento de dominación. Lo cierto es que la vacuna del VPH está cuestionada en todo el mundo y aquí quieren hacernos creer que es segura, eficaz y que no produce los efectos que han comenzado a sufrir miles de niñas. Biopolítica del poder.

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