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En medio de las malas noticias que han recibido los colombianos en...

Una buena noticia

Diciembre 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

En medio de las malas noticias que han recibido los colombianos en este año que termina, acaba de registrarse una noticia que seguramente va a tener sanas consecuencias para todos. La Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, “formuló pliego de cargos y sometió a vigilancia especial a la compañía mexicana ‘Genomma Lab’, por su evidente resistencia a cumplir con las reglas del juego que impiden la publicidad engañosa”. El problema está en que, a pesar de las siete ocasiones anteriores, la SIC ha sancionado a la firma Genomma Lab, por incurrir en publicidad engañosa en algunos de sus productos. Esto es que no ha logrado demostrar “con estudios científicos que los productos tienen efectivamente los resultados que se promueven en los comerciales en los distintos medios en el país”. Hasta ahora, la suma de estas sanciones no superaba los $200 millones en razón a que fueron impuestas por el antiguo Estatuto de Consumidor, que establecía penas francamente irrisorias a los infractores.Sin embargo, ante la evidencia del incumplimiento por parte de la firma de los compromisos adquiridos con las sanciones, la SIC procedió a solicitar las evidencias científicas que respalden las promesas que hace esta firma en su publicidad a los colombianos. El resultado ha sido más que preocupante. 11 productos distintos de los que ofrece el laboratorio no cumplen con el requisito de contar con el respaldo científico suficiente que le garantice a los consumidores que los resultados que se promocionan a través la publicidad son efectivamente aquellos que están ofreciendo.Ahora, “con el nuevo estatuto para el consumidor”, se les puede sancionar hasta por $1300 millones por cada uno de los 11 productos (entre los que se encuentran Siluet 40, Asepxia, Cicatricure, Tío Nacho, Lomecan, Goicoechea y Unesia), que se ha detectado para los cuales no hay evidencias científicas de los resultados que se ofrecen, y que se difunden en su campaña de publicidad.Pero por los reportes sobre la empresa Genomma, muestra que tiene problemas similares en Estados Unidos, Chile y México. Allí seguramente estará tratando de resolver los problemas que se espera y ahora comience a modificar sus prácticas con la publicidad. Sus directivos deben entender que la laxitud con la que fueron tratados en el pasado allí quedó… en el pasado.En las nuevas circunstancias del Estatuto del Consumidor, la Superintendencia tiene la obligación de seguir avanzando en la defensa y protección de los consumidores colombianos. El asunto es de ética pública. Es decir, una ética que suma la ética de los empresarios privados, que deben respetar las reglas de juego establecidas en el país para la defensa de la libre competencia y la satisfacción de las necesidades que se proponen resolver con sus productos; la ética de los funcionarios públicos, que están ante la obligación de actuar y no ceder solo hasta cuando una autoridad judicial dirima las diferencias; y la ética de los consumidores, que deben procurar hacer valer sus deberes y sus derechos.Sólo así, es posible que comencemos a recuperar el terreno que los colombianos hemos perdido ante una ética empresarial rentista y resistente a cumplir como debe ser con la entrega de sus productos. Igualmente, los medios de comunicación deberían estar ante la obligación de pasar publicidad, si y sólo si hay se cuenta con las evidencias científicas que validan que los resultados que se están ofreciendo son efectivamente los que los consumidores van a observar.

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