Sí hubo quinto malo, muy malo

Agosto 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Juan M. Santos cumplió su quinto año como presidente de Colombia. Y no digo que cumplió el primer año de su segundo gobierno, porque no ha habido tal. Pese a que fue reelegido para un segundo periodo, Santos nunca hizo el tránsito de uno a otro. No hizo un cierre de su primer gobierno y la apertura del segundo. No entendió que terminaba un cuatrienio y comenzaba otro. Creyó que los colombianos lo habían reelegido para que siguiera como venía. Por eso los cambios han sido mínimos. No solo en el enfoque político y de políticas, sino en las mismas prácticas políticas. Los resultados de este año no han podido ser peores. El comportamiento de los indicadores económicos y sociales no solo están mostrando una caída acelerada de la actividad económica en el país. Y lo peor, que las tensiones sociales, sobre todo en las zonas más pobres siguen aumentando hasta niveles no conocidos. La economía se ha desacelerado a niveles que comienzan a preocupar. La devaluación del peso, con la que se esperaba que se iba a compensar la caída de los ingresos petroleros, se ha convertido en una carga desproporcionada para los productores, porque hoy tienen que pagar más caros los insumos que utilizan en su producción (en niveles que van del 30 al 45 % según el sector), así como los créditos conseguidos en el exterior, cuyo costo ha aumentado el 50 %.Las exportaciones, que se suponía irían a recuperar su dinamismo, han caído a niveles superiores al 31 % en junio de 2015 con respecto al mismo mes del año anterior. Se espera que las exportaciones no tradicionales puedan revertir la situación. Sin embargo, para el Presidente de Analdex no parecen muchas las posibilidades. “En 2011 el 64 % de las exportaciones las hacían 8 empresas, eso ha evolucionado poco, hoy pueden ser tal vez 16 las que aportan ese porcentaje”. Hay sectores que, como energía y minería, no logran revertir la caída. Han pasado de invertir más de 15 mil millones de dólares anuales y de crear miles de empleos en 2011, hoy no supera los 1500 millones año. Son muy pocos los proyectos extractivos que siguen contra viento y marea. La responsabilidad aquí, ha sido toda del Gobierno que no ha sabido tomar las decisiones en el momento en que correspondía, ni mucho menos ha previsto los correctivos necesarios para relanzar el sector.Si no es por la mejoría del café, la agricultura no estaría registrando esos mínimos niveles de crecimiento del 2 %, que hoy está reportando. La industria está atravesando por un muy mal momento. Es el otro sector clave afectado por la ausencia de una estrategia gubernamental. Y frente a ese escenario, el Gobierno no toma decisiones. No define políticas públicas y, lo más grave, que no es capaz de levantar lo que el Presidente de la ANDI llama “barreras absurdas de los trámites ante el Gobierno”.En materia política, el momento es todavía peor. Las disputas por la entrega de avales a candidatos de dudosa reputación nos tiene ante las puertas de una verdadera debacle política en el país. Políticos cuestionados al frente de gobiernos locales o regionales, electos por los ciudadanos; contratistas públicos, financiando campañas; partidos desprestigiados y su tarea reducida a la lucha por la burocracia; instituciones públicas convertidas en coto de caza del clientelismo y la corrupción; y un proceso de paz con las Farc, al que nadie le cree.Y al presidente Santos le corresponde la mayor parte de responsabilidad, de esta situación. Malo ha resultado su quinto año de gobierno, muy malo.

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