¿Qué pasa con la Policía?

Noviembre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Creíamos que escenas como la que voy a describir, se habían superado hace mucho tiempo. Pero no. Por las denuncias parecen estar a la orden del día.El pasado sábado en la madrugada, un ciudadano extranjero iba rumbo al sur de la ciudad de regreso al hotel en que estaba alojado. En la avenida circunvalar, a la altura de Siloé, dos acuciosos policías en una moto le solicitan al conductor que se detenga y piden los documentos del vehículo y su identificación. Los policías muy rápidamente encuentran un documento ‘vencido’ (que en realidad no lo estaba). Luego de las consideraciones amables sobre la necesidad de detener el automóvil y la gravedad de transitar con un “documento vencido”, los agentes piden al atribulado visitante que les regale para la “gasolina”. $50 mil pesos le permiten seguir su camino.Algo debe estar pasando en la Policía. Historias similares a la relatada por este ciudadano, se repiten con cada vez mayor frecuencia en distintos lugares del país. Se denuncian que los retenes de la Policía en las carreteras tienen tarifa, como también las tienen los traslados, ascensos y permisos en la institución policial. Habrá que verificar. Pero cierto o no, el asunto va mucho mas allá de un simple caso de corrupción interna.Ver en las redes sociales a un patrullero de la policía, identificándose con nombre y cédula, denunciando con valentía y claridad la violación a los derechos fundamentales en su institución, acompañado de nueve de sus compañeros encapuchados, revelan una escena preocupante. No por los encapuchados, sino sobre todo por las escandalosas denuncias de discriminación y desigualdad que hace el patrullero. El hecho que los agentes tengan que salir encapuchados, ponen en evidencia que en la policía hay algo más que un problema de gestión del recurso humano. Las persecuciones y las retaliaciones internas por peticiones que los policiales están en su derecho de hacer, también deben ser investigadas. Comenzando por lo que pase con el patrullero Rubén Darío Rozo.Por fortuna, la policía es un organismo civil armado. Y los policías son civiles unifor-mados. No son militares, ni están regidos por éstos códigos. Y en ese sentido tendrían incluso derecho a agruparse y sindicalizarse como lo están en España. En su momento el Director Nacional, el General Teodoro Campo Gómez, llegó a plantear la necesidad de permitir la sindicalización policial, en la medida que podrían contribuir a un mejor desarrollo institucional.De lo que se trata es de mejorar las condiciones laborales y la seguridad social de los policías. Si se quiere garantizar la seguridad de los asociados, los policías de Colombia no pueden seguir teniendo esas condiciones de violación de sus derechos, y discriminación en el acceso a los derechos básicos.En la policía se debe emprender unas doble cruzada de moralización. Por una parte como lucha contra la corrupción, que impidan que los ciudadanos no se vean ante la obligación de “regalar para la gasolina” a los policiales. Y éstos tampoco se encuentren ante la obligación de hacerlo con los superiores. Y por otra, emprender una dura labro de respeto de los derechos humanos de los policías. Ellos deben ser titulares de derechos, que deben ser respetados, así como de los deberes que tienen que ser ejercidos.La policía ha tenido valiosos resultados en la lucha contra el narcotráfico y contra la guerrilla. Aprovechando la coyuntura de cambio de alcaldes y gobernadores, el gobierno haría bien en tomar las medidas correctivas que garanticen una renovación a fondo de las prácticas y principios policiales al servicio de los ciudadanos. Es una medida en la que todos ganamos.

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