Presidente, ¿y si se suspende el diálogo?

Presidente, ¿y si se suspende el diálogo?

Junio 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Uno de los acuerdos claves para las negociaciones en La Habana, está amenazado de muerte. Desde el inicio del proceso, el gobierno y las Farc habían acordado, como una de las condiciones fundamentales, que lo que pasara fuera de la mesa, de ninguna manera podía afectar las negociaciones en la mesa. Cada parte era consciente que del cumplimiento del acuerdo dependía la continuidad o no de las negociaciones.Y la verdad, durante un largo tiempo lo habían cumplido. En su momento, la guerrilla de las Farc, tuvo que apretar los dientes cuando se enteró que su máximo líder ‘Alfonso Cano’, fue dado de baja por las Fuerzas Militares colombianas. Entonces tuvo que negociar como si nada hubiera pasado. A su vez, los delegados del gobierno tuvieron que apretar el puño cuando fueron informados que las Farc habían sido responsables del ataque con bomba lapa al exministro Fernando Londoño Hoyos en las calles de Bogotá. Y así, mientras una sucesión de ataques de parte y parte era reportada por los medios, los negociadores seguían con su tarea como si nada hubiera pasado.Sin embargo, los hechos recientemente ocurridos han comenzado a poner en cuestión ese acuerdo. El levantamiento de la orden de cese al fuego unilateral decretado por las Farc, luego del bombardeo que acabó con la vida de 27 guerrilleros en Guapi, en respuesta a los 11 militares muertos por las Farc en un ataque en Buenos Aires (Cauca), desató una cadena de ataques y enfrentamientos que no sólo están afectando a la sociedad civil, sino que están comenzando a amenazar la continuidad de la negociación en La Habana.Hechos como el acto de ‘ecoterrorista’ de derramar miles de galones de petróleo en las selvas del Putumayo, afectando a muchas familias y el ecosistema mismo, el derribamiento de torres de energía o el asesinato con tiros de gracia a tres policías, no pueden dejar de afectar las negociaciones en la mesa. Primero porque este tipo de ataques son violatorios del Derecho Internacional Humanitario. Por una parte, derramar miles de galones de petróleo en el ecosistema, o cortar el servicio de energía, afecta el interés más esencial de todos los colombianos. Son hechos tan graves como atacar un acueducto o una escuela. Esta afectando a personas que en el DIH son población protegida. Y, por otra, asesinar con tiros de gracia a combatientes oponentes, esta considerado como crimen de guerra. Y esta penalizado por la Justicia internacional.Presidente, si estamos negociando en La Habana, no es solamente para llegar al fin del conflicto. Aceptarlos como interlocutores, también debe servir para poner límites a la barbarie de la guerra. Para eso estamos en la mesa. Y si no es para cumplir los dos objetivos, no tiene sentido estar sentado en La Habana. Se puede comprender que negociar en medio del conflicto implique que las partes mantengan o incluso aumenten sus ataques. Y que para mejorar su posición negociadora, busquen golpes cada vez más contundentes. Pero lo que no se puede ni debe comprender, ni aceptar bajo ninguna condición es que la barbarie de la guerra continúe. Sentarse en la mesa, ya es una concesión importante a las Farc y ellos deben asumir el compromiso de cumplir con los límites de la guerra. Presidente, es posible suspender el diálogo, para reafirmar que estar en La Habana, también debe servir para ese propósito.

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