No es para ilusionarse (II)

Febrero 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

La Procuraduría y la Contraloría deberían abrir investigaciones muy serias para saber qué es lo que está ocurriendo en Colciencias. Ya no sólo son los problemas por los criterios que están utilizando en la calificación de los equipos de investigación. Ahora es el detrimento de los recursos públicos que están poniendo en evidencia las denuncias de más de medio centenar de investigadores que regresaron al país, con la promesa de trabajar y todavía siguen en la incertidumbre y sin saber cuál será su futuro. El asunto es como sigue: En marzo de 2014, en el marco del programa de fortalecimiento de estudios doctorales en el país, Colciencias pone en marcha un programa llamado ‘Es Tiempo de Volver’. Se trataba de convencer a colombianos con título doctoral, que tuvieran vinculación laboral o académica en universidades y centros de investigación en el exterior, para que regresaran al país para incorporarse como investigadores en universidades, centros de investigación y centros de desarrollo tecnológico en Colombia, para que desarrollaran programas de investigación posdoctoral. La iniciativa involucraba un monto superior a los 17.200 millones en la primera convocatoria, y cerca de mil millones en la segunda.Para estos efectos, la entonces directora de Colciencias organizó alianzas con las universidades y los empresarios del país, para establecer las modalidades de vinculación, financiamiento y estímulos que se podrían ofrecer a los investigadores que vinieran a trabajar al país. Su experiencia en la gestión del programa universidad/empresa, ya le había dado los elementos para sacar adelante una iniciativa de esta naturaleza. Se esperaba que 300 colombianos con doctorado regresaran para fortalecer el sistema de ciencia y tecnología en Colombia. Para un país que a duras penas pasa de 4 mil doctores, esta iniciativa resultaba crucial.Desde hace unos meses han comenzado a conocerse los retrasos e incumplimientos de Colciencias en la gestión del programa. Si bien hay algunos investigadores que ya están trabajando en el país, hay otros que siguen en la incertidumbre y sin saber qué hacer. Investigadores venidos de las universidades de Harvard o Stanford en Estados Unidos, o de los centros de investigación en Lille o Toulouse en Francia, no han podido arrancar porque Colciencias no ha sido capaz de sacar adelante el programa. Cuando no les han puesto toda suerte de trabas, les cambian las reglas de juego. Cuando no les reducen el salario ofrecido, les niegan los beneficios prometidos.Los problemas comenzaron cuando en julio de 2014, la Directora de Colciencias es forzada a renunciar por haber denunciado un recorte al presupuesto de la entidad. En su lugar, el Presidente Santos nombra a una persona sin conocimiento ni experiencia en el tema, que cambia todo el equipo de funcionarios que manejaba el programa. Desde entonces, todo ha sido bloqueos, disculpas y promesas de arreglo inmediato.Ante esa realidad, no es para ilusionarse con un Plan de Desarrollo que plantea a la educación como uno de sus tres objetivos principales y como “el más poderoso instrumento de igualdad social y crecimiento económico en el largo plazo”. No hay que recurrir a ejemplos de otros países para mostrar cómo programas de repatriación de cerebros resultan claves para mejorar la competitividad del país y la calidad de su educación. Ni mucho menos, para entender que de nada valen los planes cuando el gobierno nombra funcionarios que no están preparados para las tareas.

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