¿Más impuestos?

Agosto 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Otra vez, el Ministro de Hacienda comienza a hablar de hacer otra reforma tributaria. Y otra vez, las fórmulas que se proponen son las de impuestos y más impuestos. Ahora se habla de gravar a las bebidas azucaradas (gaseosas, jugos, té), subir el IVA del 16% al 18%, y aumentar la base de contribuyentes, como las alternativas claves para tapar el hueco fiscal que el Gobierno dice que ya va por los 15 billones de pesos. El Gobierno no se quiere quemar. Afecta los impuestos al consumo, que no discriminan a los que más dinero ganan, sino que cubre a los que deben consumir. Y castiga a los ingresos que son los más fáciles de detectar. Se olvida que las tarifas de los impuestos en Colombia, son las más elevadas del continente, y que estamos en un país en donde el 55% de los trabajadores, gana menos de un salario mínimo. Y cualquier contribución adicional que se establezca, va a afectar seriamente a estas personas. Las últimas reformas han privilegiado a las rentas de capital, como las obtenidas por ventas de acciones, o de lotes de engorde, que tienen un impuesto teórico de solo 10%, que desaparece con los autoavalúos. Como dice Horacio Ayala, “A los profesionales y empleados se les grava el componente inflacionario de los intereses, pero no así a los rentistas de capital. La exoneración a los dividendos –con el pretexto de la doble tributación– no existe en los países con los cuales se nos compara, pero, además, la reciente reforma les otorgó un beneficio retroactivo, como un cheque al portador, para exonerar los dividendos de utilidades no gravadas a las sociedades en el 2011 y el 2012”.En octubre de 1953, el General Rojas para mostrar las injusticias del régimen tributario decía que “No se puede justificar que el empleado con una renta líquida de $25.000 anuales, pague $2.000 de impuestos sobre la renta, mientras que altos empleados de empresas privadas, con la misma renta líquida, paguen solamente $322,50 y gerentes de empresas con rentas líquidas de $100.000 es decir, cuatro veces mayores paguen únicamente $797,50 o el caso de los agricultores que con patrimonios de $250.000 y una renta líquida de $25.000 anuales, paguen $3.100 de impuesto, mientras que la persona que invierte en acciones ese mismo capital y obtiene los mismos $25.000 de renta líquida, paga solamente $50 de impuesto. ¿Cuántas reformas tributarias han pasado desde entonces?Si de verdad se quiere arreglar el déficit fiscal que tiene el país, el gobierno debería comenzar por “sincerar”, el tamaño del déficit. En las comisiones Terceras de Senado y Cámara se calcula que está superando los 25 billones de pesos. A partir de allí, el gobierno debe eliminar las exenciones a las rentas y otros ingresos, que están beneficiando a quienes aumentan sus dividendos o efectúan transacciones en bolsa (¿Cuánto pagaron los miles de millones que se movieron en Interbolsa?); o a las exenciones concedidas por reformas recientes a zonas francas, a las amortizaciones de crédito mercantil, a la creación de empresas, que propician espacios para pequeños trucos y maquillajes contables y legales por donde se esconden cuantiosos sumas de dinero que deberían pagar impuestos. Sería una medida que bien podría representar una proporción superior a los 10 billones de pesos. Eso sin olvidar la necesidad de racionalizar los impuestos, que Enrique Álvarez calcula en 32 para una persona cobijada por todos los rubros. Si hace la tarea, encontrará más de una sorpresa que ayude a aumentar los ingresos. Un par de buenas medidas para comenzar.

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