La victoria de Armitage

Octubre 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

La primera vez que conversé con Maurice Armitage traté de convencerlo de la inconveniencia de las inscripciones por firmas. La experiencia había demostrado que ese tipo de movimientos había tenido muy buenos resultados, pero no habían logrado sembrar a futuro. La experiencia con los gobiernos de Mockus-Peñalosa-Mockus en Bogotá, había sido una muestra fehaciente. Gobiernos muy buenos pero muy frágiles en el futuro. Lo sucedido con los gobiernos Lucho-Samuel Moreno-Gustavo Petro, habían demostrado cuán frágiles eran los resultados de los primeros. Una ciudad que habíamos logrado recuperar en años, se perdió -y de qué manera- en estos 12 años.¿La razón? Mockus en su alcaldía solo había podido sembrar mockusismo, igual que Peñalosa, peñalosismo. No lograron construir un proyecto colectivo de ciudad. No pudieron armar un partido político que trascendiera los caudillismos ilustrados como los que tuvimos en Bogotá. Yo mismo hice parte de esas empresas y cada vez que terminaba una alcaldía, todos comenzábamos a vivir la angustia sobre quién sería el sucesor. Los resultados que logramos habían sido muy buenos, pero muy frágiles. Y como los votos por firmas no tienen que rendirle cuentas a nadie, pues fácil. La responsabilidad es de los demás.Es lo que hoy sucede con Cali. Los resultados de Rodrigo Guerrero, son buenos, pero todavía muy frágiles. En estos cuatro años de gobierno, el buen alcalde ha logrado ordenar las finanzas, avances importantes en seguridad e inversión social, pero lamentablemente no ha logrado estructurar un proyecto político de ciudad. Por eso la angustia de quienes habían apoyado a Guerrero estaban ante la angustia de quién sería el sucesor. Y así como ahora fue Armitage, también había podido llegar otro con un enfoque distinto que echara al traste con los avances.Armitage tiene el desafío de darle sostenibilidad al gobierno de Guerrero y eso no es fácil. El entorno político que durante la campaña estuvo apoyando al que será el nuevo Alcalde de Cali, así como la flojedad en algunas de sus propuestas para el gobierno de la ciudad, no permitían pensar en que hubiera continuidad.El manejo de las finanzas, el muy complejo problema de seguridad, la necesidad de desactivar la bomba social que es Cali, y el salvamento/transformación que exige Emcali, se constituyen sin duda en unos desafíos muy pero muy difíciles de afrontar. Y ojalá que desde ya, se rodee muy bien de la gente con la que ha trabajado, con la que ganó la campaña y que rescate a tantos valores caleños y vallecaucanos, muy bien preparados, que han tenido que emigrar de la ciudad, para buscar mejores opciones laborales. Gente buena hay. Póngala a trabajar.Especial cuidado deben tener los enfoques asistencialistas. Afirmaciones como las que le escuche de Armitage en la campaña con respecto a la continuidad de las megaobras y la atención a los sectores más pobres, me llegaron a preocupar. El desafío está en sacar a la gente de la pobreza con la generación de oportunidades, empleo e ingresos, pero no con la política asistencial de las cosas gratis. Ese tipo de políticas termina convirtiéndose en un gran peso social que no genera nuevo valor. El caso de Bogotá es absolutamente ilustrativo.Ahora que llega a la Alcaldía, ojala Armitage aproveche su condición de empresario. Piense que hay que sembrar para el largo plazo. Ponga todo su empeño en que los caleños lleguen a identificar un proyecto político de ciudad. Y que se trabaje con sentido de futuro, de manera que cuando pasen estos cuatro años, que pasan muy rápido, haya alguien listo a recibir el testigo.

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