La ‘pedagogía de la paz’ de Santos

La ‘pedagogía de la paz’ de Santos

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Una vez más, el gobierno anuncia un cambio en la “estrategia de comunicaciones del proceso de paz” y que “Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno, va a ofrecer más conferencias de prensa y a utilizar más los medios de la Presidencia de la República para comunicar los avances de la mesa”. Como si ese fuera el problema. ¿Cuáles son los avances de la mesa que no se han comunicado y que las Farc, sí?El gobierno no ha entendido que tener una pedagogía de la paz, no es tener quien explique los avances de las negociaciones. Ni tampoco quien haga propaganda sobre las bondades de la paz. Ni mucho menos poner al jefe del equipo negociador del gobierno a hacer declaraciones grandilocuentes, cuando lo que se necesita es que los ciudadanos tengan claro el rumbo de las negociaciones; estén tranquilos con el tono y la firmeza con la que se esté negociando; y sepan que hay sapos que tragar con tal de que un día la paz sea posible. Porque eso es lo que implica una pedagogía para la paz.Y mucho más frente a las negociaciones que se están llevando a cabo en La Habana con las Farc. Aquí una pedagogía implica que los colombianos tengamos claro qué es lo que se está jugando en esa negociación; cuáles pueden ser los alcances de los acuerdos en términos de justicia, perdón y no repetición; y, sobre todo, qué tipos de sacrificios tendremos que hacer todos los ciudadanos para ayudar a que el fin del conflicto armado con las Farc nos ponga a transitar por el camino de la reconciliación. Y esa pedagogía no sólo exige que el gobierno tenga la claridad y la firmeza para avanzar en el camino que se trazó, cuando se decidió emprender la negociación en La Habana. También –y por sobre todo- esa pedagogía implica una actitud del gobierno que sea consecuente con lo que se está buscando en las negociaciones.Por eso no se entiende cómo el propio Presidente Santos y sus ministros persisten en esa actitud revanchista y camorrera con los sectores que hacen o han hecho pública su inconformidad con la falta de información, con el enfoque de la negociación o simplemente con el hecho de haber tomado la decisión de negociar con las Farc.Por ejemplo, resulta incomprensible ver al Presidente Santos, cada vez que tiene la oportunidad, reclamando a gremios o sectores políticos porque no lo han acompañado en la búsqueda de la paz. La última vez fue en la celebración de los 150 años Manuelita que el Presidente le expresó a los azucareros su incomprensión por no haberlo apoyado en su campaña. Justo en el momento en que organismos del gobierno están haciendo investigaciones o tomando decisiones que van a afectar la estructura de precios con que los azucareros trabajan.Actitudes como ésta, dejan la duda acerca de si no se trata de una cuenta de cobro que se le está pasando a los azucareros o, si más bien, que sabiendo las investigaciones y las decisiones difíciles que va a tomar en las próximas semanas, el Presidente no tuvo la prudencia de guardarse el reclamo que le tiene a este gremio.Lo cierto es que actitudes como esas no ayudan en la pedagogía que tanto necesita la negociación de La Habana. El Presidente debe superar los resquemores y más bien asegurar que la búsqueda de la paz sea algo más que el esfuerzo de llegar a un acuerdo con las Farc. Mientras tanto, valdría la pena que la Procuraduría y la Contraloría revisaran los contratos por varios miles de millones de pesos que se han pagado por asesorías, diseño de estrategias de comunicación o por ‘pedagogía para el postconflicto’, porque claramente no han cumplido su misión.

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