La paz de las clientelas

Agosto 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Sin que a esta hora se sepa qué es lo que los colombianos deberán votar en el plebiscito para la refrendación de los acuerdos suscritos con las Farc, ya comenzamos a ver la larga fila de clientelistas saliendo a hacer proselitismo por el Sí. Saben que Santos no tiene ni la popularidad, ni la fuerza política, ni unos resultados de gobierno que le permitan cumplir solo con la meta de los 4 millones 550 mil votos que refrenden los acuerdos con las Farc. El Gobierno parece estar consciente de su limitación y sabe que sin sus clientelas no va a derrotar a los promotores del No. Y por eso, va a tener que incumplir sus propósitos de ‘austeridad inteligente’, con los que anunció el recorte en los gastos de inversión y funcionamiento del Estado para 2017. No en vano ya vemos que los anuncios de los nombramientos a los altos cargos (como por ejemplo Procuraduría y Defensor del Pueblo), estarán mediados por las luchas partidistas. Las presiones que ejerzan los dirigentes de la U, el Partido Liberal, los Conservadores, y la izquierda para los nombramientos en los cargos públicos (o incluso en las instancias creadas en la negociación de La Habana como el Tribunal Especial de Paz), dependerán de la cuota parte que pongan en la votación por el Sí. Es evidente la ventaja en recursos que van a tener los promotores del Sí, para hacer su campaña, frente a quienes promoverán el voto por el No. No sólo por el presupuesto disponible, sino que también van a tener ministros que llegan a los municipios y departamentos con proyectos y platica para invertir. Aquí la ventaja va a ser grande. Los ministros de Justicia, Jorge Londoño, y Trabajo, Clara López, ya anunciaron que van a salir a hacer campaña. Como si se hubieran resuelto los problemas de la congestión judicial, la caída de la reforma de equilibrio de poderes o la crisis carcelaria. O por lo menos estén teniendo un manejo adecuado, como para que el ministro salga de campaña. Lo mismo en Trabajo. No es que el clima laboral del país esté tan tranquilo como para que la Ministra de Trabajo, opte por dejar su despacho para dedicarse a la campaña. Y aunque son ministerios muy pobres en plata, si tienen proyectos y alguna platica en la mano que puede ayudar a resolver algunos problemas locales y regionales que se viven en el país. Por eso estamos viendo tan acuciosos a los jefes de los partidos políticos miembros o no de la coalición de gobierno, están tratando de sacar una buena tajada de la necesidad que tiene el presidente Santos de no perder el plebiscito. Le están haciendo sentir al Gobierno las debilidades que tiene en el territorio para alcanzar 4 millones 550 mil votos. Y se están moviendo y haciendo mover a sus clientelas como fuerza crucial en la refrendación de los acuerdos.Incluso, algunos partidos y dirigentes de izquierda, no solo están pensando en sacar adelante la paz con las Farc, sino también en obtener una renta política de semejante proceso. De otra manera, no se entendería la propuesta de la Ministra del Trabajo, Clara López de “crear un frente común con Santos y las fuerzas políticas que resulten del proceso de paz, para armar una gran coalición para las presidenciales de 2018”.Francamente, no creo que los socios de Santos en esta empresa se estén moviendo solamente para buscar que se acaben las Farc y con ella los dolores de la guerra. Ni siquiera Santos. Si eso fuera, el país estaría en una dinámica muy distinta y Santos tendría otros apoyos. Todos se están moviendo para ver qué ganan que les asegure el mantener la porción de poder que ya se ‘ganaron en las urnas’ o al menos que pueda mejorar en algo lo que ya tiene. Y creo que las Farc van en la misma dirección. Saben que sus próximos desafíos serán electorales. Y entienden que un poco de pragmatismo clientelar no le sienta mal a su ningún proyecto político.

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