La otra Cali

La otra Cali

Junio 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Cali es una ciudad que sorprende todos los días. Detrás de cada cifra negativa, siempre aparece un hecho que revela una ciudad de llena de oportunidades; detrás de cada acción de violencia que produce conmoción, hay un ejemplo de alguien que hace ver que esta ciudad también está llena de gente buena, emprendedora y solidaria; detrás de una cotidianidad excluyente, siempre hay una noticia que da cuenta de cómo hombres y mujeres hacen contribuciones que compiten en los más altos estándares mundiales.En los quince últimos años Cali ha vivido una transformación silenciosa. En primer lugar, ha emergido un nuevo empresariado que, sin pretensiones, ha convertido sus pequeños emprendimientos en verdaderos proyectos productivos. En sus empresas medias o pequeñas, no sólo está generando empleo, sino que además están incorporando innovaciones que los hacen cada vez más competitivos. Es un nuevo empresario con visión de futuro, sentido de la solidaridad y la generosidad sin límites, y está dispuesto a capacitarse cada vez más. No ahorra un peso al momento en que tiene que aportar para el desarrollo de su ciudad o para la resolución de un problema colectivo. Piensa primero en su gente que en sus utilidades y no teme a competir en el exterior. En segundo lugar, está una nueva comunidad científica e investigativa que se ha ido gestando a la sombra de las universidades públicas y privadas, buscando cura para una enfermedad o una solución para un problema productivo. Están en todos los niveles de la cadena científica. Desde los más altos niveles, haciendo desarrollos que tienen reconocimiento a nivel mundial, hasta los pequeños ámbitos dedicados a la búsqueda de unidades más eficientes y competitivas. La diferencia en su origen, no es obstáculo para trabajar colectivamente por su ciudad, y pese a las limitaciones presupuestales y de laboratorio con que cuenta (teniendo la oportunidad de trabajar en cualquier universidad o centro de investigación en el mundo), prefiere quedarse en su Cali convencido de que es su manera de ayudar. Sin duda, es uno de los grandes activos para el futuro de la ciudad.Y finalmente, hay una nueva ciudadanía no percibida. Son ciudadanos que, a pesar de las limitaciones y la pobreza en la que viven, han decidido aportar horas de trabajo extra para ayudar a que los hijos de sus vecinos tengan la oportunidad de estudiar, o que aquellos que son todavía más pobres que ellos, tengan mejores condiciones de vida. Son una multitud de héroes anónimos, organizados en torno a Fundaciones, cooperativas (y alguna iglesias), en las que no se guardan esfuerzos, ni eluden oportunidades para procurar un mejor vivir para todos los caleños.Es esta base de nuevos empresarios, científicos e investigadores, y ciudadanos solidarios, sobre la que silenciosamente se está construyendo una nueva Cali. Una ciudad inadvertida, que gracias a estos esfuerzos va a recuperar muy pronto el lugar que merece en el ámbito nacional e internacional. Una base de personas que no están dispuestas a eludir sus responsabilidades, o aplazar las soluciones en espera de que los problemas se resuelvan solos o lo haga el gobierno. No tienen miedo a enfrentar los problemas y, sobre todo, a trabajar en una misma dirección y por un motivo: el desarrollo de su ciudad. No hay duda, Cali es una ciudad que sorprende todos los días.

VER COMENTARIOS
Columnistas