La estrategia de Maduro

La estrategia de Maduro

Septiembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

Mientras Nicolás Maduro entregaba 590 taxis y 1500 buses (de fabricación china), antes de iniciar su viaje a Vietnam y Beijing, en busca de más apoyo económico y político, el Presidente Santos trataba de obtener el aval de sus colegas de la región para encontrar una salida a lo que ahora se conoce como la crisis fronteriza. Ese contraste, por lo menos, cambia el mapa de quienes creíamos que el venezolano se estaba jugando una carta de guerra para contener la caída de su imagen.Es cierto que las encuestas, como la del Ivad revelan que el 80% considera que la situación de Venezuela es mala; 92,8% ha tenido problemas para conseguir productos de primera necesidad; 87,9% no le alcanza el dinero para comprar lo necesario para el hogar; 70% cree que la gestión de Nicolás Maduro es mala o muy mala; 64,9% no tiene confianza en el gobierno nacional.Pero quienes imaginábamos a Maduro vestido de militar, vociferando en la frontera contra los colombianos y su oligarquía, movilizando a sus compatriotas para “defender la revolución bolivariana”, encontramos otra realidad. Basta ver los periódicos o leer las columnas de opinión de gobiernistas y opositores, para darse cuenta que el tema de la ‘crisis fronteriza’ está pasando más o menos desapercibida para los venezolanos. Incluso, las declaraciones del Vicepresidente en el sentido de reportar normalidad en la zona fronteriza o el hacer chistes con que “gracias a Maduro, Santos va a gobernar en Cúcuta”, buscan bajar el perfil de las acciones militares en la frontera. Los venezolanos han percibido la frontera como un problema de combate a los paramilitares. Y por aquí el tema es más probable.El gobierno de Maduro ha ido elevando el tema del paramilitarismo al de un asunto de alta sensibilidad. Pese a que se ha tratado de acciones aisladas, lo cierto es que para Maduro y su gente, los paramilitares si son una amenaza real para el régimen bolivariano. Y según analistas venezolanos, con estas acciones del gobierno está buscando, por una parte, eliminar cualquier posibilidad de apoyo social a la acción de estos grupos armados. Esto es, que si los paras insisten en sus acciones, quienes pagarán las consecuencias serán los colombianos que residan (legal o ilegalmente) en ese país. Y por otra, debilitar la posición de Colombia en el escenario regional al ponerlo como exportador neto de grupos armados.El expresidente Samper, en su condición de Secretario General de Unasur, ha sido muy útil a la estrategia venezolana. “Hace un año denunciamos el peligro de la intromisión de paramilitares colombianos en Venezuela. Hoy se confirma que es una realidad”, escribió el Secretario General en su cuenta de Twitter, el pasado jueves 20 de agosto, cuando ya Maduro había cerrado la frontera, luego de declarar un estado de excepción en los municipios fronterizos de Bolívar, Ureña, Junín, Urdaneta, Capacho Libertad y Capacho Independencia del estado Táchira.Hasta el momento, la estrategia venezolana parece estar ganando la partida. Ningún gobierno de la región se ha arriesgado a condenar la acción del gobierno de Maduro. Incluso la reunión “urgente” de cancilleres de Unasur se ha aplazado hasta el próximo lunes 7 de septiembre. Si los países vecinos creyeran que lo que está en juego es una crisis humanitaria en la frontera o que es urgente detener la acción brutal de Maduro contra los colombianos en su territorio, otro sería su proceder. Mientras, Maduro sigue aferrado al salvavidas que le está dando el gobierno Chino, un respaldo que le va a garantizar su permanencia en el poder por un buen tiempo.

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