El durísimo año que viene

El durísimo año que viene

Diciembre 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Pedro Medellín

En 2017 Colombia tendrá quizá el año más difícil en muchas décadas. Las turbulencias políticas y económicas, agravadas por una dirigencia política enfrascada en una guerra sin cuartel y un escenario exterior absolutamente desfavorable, pondrán al país en el peor de los escenarios.Para comenzar, la luna de miel con el gobierno de los Estados Unidos llegará a su fin. La posesión de Donald Trump como presidente de ese país, marcará la terminación del ciclo de visitas e intercambios permanentes entre Bogotá y Washington, en el que Colombia había logrado desnarcotizar las relaciones. A partir del próximo 20 de enero, el gobierno Santos no sólo tendrá que olvidarse de los apoyos políticos y económicos ofrecidos por el gobierno estadounidense para impulsar los acuerdos de La Habana. También tendrá que cambiar el modelo de combate al narcotráfico y al manejo para la erradicación de los narcocultivos acordado con la guerrilla de las Farc.Y no se trata solamente de la obsesión de Trump por combatir abierta y duramente el ingreso de narcóticos a los Estados Unidos, como ya lo ha anunciado en distintos escenarios. Se trata más bien de una cruzada impulsada por el Partido Republicano que, en la cuenta de cobro al gobierno Santos por sus relaciones con Cuba, no duda en ser taxativos al decir, en su plataforma de acción política, que “Afirmamos nuestra amistad y admiración por el pueblo colombiano e invitamos al Congreso Republicano a expresar su solidaridad con su lucha de décadas contra las Farc terroristas. Su sacrificio y su sufrimiento no deben ser traicionados por el acceso al poder de asesinos y narcotraficantes”. Con esa presión de los republicanos, especialmente ejercida por los de la Florida, tan claves en su elección como Presidente de los Estados Unidos, no resulta muy difícil prever las dificultades que enfrentarán los productos y viajeros colombianos, para el ingreso al país del norte. El segundo factor que alterará el escenario político será, sin mayor duda, la puesta en marcha de la Reforma Tributaria. El aumento del IVA al 19% y los cambios impuestos a la tributación en renta que deben hacer los colombianos con ocasión de la aprobación de la reforma, van a crear un clima de apoyo social adverso para el gobierno, al tiempo que la actividad económica en ciertos sectores se verá frenada como consecuencia de los cambios normativos impuestos a las empresas. Un caso que veremos en esta situación de manera recurrente está en los restaurantes y tiendas de comida que trabajan con el sistema de franquicias. En el pasado, estas empresas facturaban un IVA del 16% que luego podían descontar al realizar los cruces de cuentas y pagos a la DIAN. A partir del 1 de enero, se acabará el IVA y en su lugar tendrán que pagar un impuesto al consumo del 8% que no es descontable y que va a afectar directamente la estructura de costos de este sector. Y en tercer lugar, un factor adicional que pesará muy fuertemente sobre el gobierno será la implementación de los acuerdos con las Farc. No solamente porque en el primer punto de la agenda (tierras y desarrollo agrícola) se ha desatado tal expectativa, particularmente en los sectores rurales más pobres del país, por la titulación de tierras o la formalización de títulos de posesión, por la entrega de subsidios no reembolsables o por unas significativas inversiones prometidas para el desarrollo de la infraestructura de vías terciarias.

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