¿Universidad pública en retroceso?

¿Universidad pública en retroceso?

Abril 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

El rector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman, escribió el domingo pasado un artículo en el UNPeriódico, que merece toda la atención, a propósito del proyecto de Ley de Educación Superior, presentado recientemente por el Gobierno, el cual generó reacciones en todo el país y, de manera inesperada, unió en enormes manifestaciones de protesta en su contra, a rectores, profesores y estudiantes en casi todas las ciudades de Colombia. Su título plantea la siguiente pregunta: ¿Privatizando la calidad? Luego de afirmar que él no cree que el nuevo proyecto pueda llevar a la privatización de la educación superior pública, como se ha dicho, Wasserman manifiesta que, en cambio, sí lo asalta el “temor grave” de “que se privatice la calidad” de la misma, es decir, que sólo los ricos puedan acceder a una educación de alto nivel que, en esta era de globalización, es lo único que brinda la posibilidad de competir en el campo laboral. Eso sería muy grave, porque ahondaría más la brecha entre ricos y pobres e impediría el ascenso en la escala social de aquellos quienes, por su capacidad, le prestarían un gran servicio al país, si tuvieran la oportunidad de recibir una educación superior de calidad óptima.El peligro radica en que, en la medida en que se obligue a la universidad pública a recibir más estudiantes, con el loable propósito de aumentar la cobertura universitaria, pero sin asignarle recursos que crezcan por lo menos en la misma proporción que el número de alumnos, la calidad de los profesores, de los laboratorios y, en general, del material didáctico utilizado, necesariamente tiende a disminuir. En palabras del rector, “el hecho de que los recursos para la educación superior pública no aumenten de forma real, le hará perder capacidad para competir por los mejores profesores y para actualizar y modernizar su tecnología y su infraestructura docente, investigativa y de bienestar”.Dice Wasserman que eso ya pasó hace unos años con la educación básica y media y que, ahora, ya no sucede, como antes, que “la mayoría de los mejores estudiantes de la Universidad Nacional venía de colegios públicos emblemáticos. Hoy, -añade-, esos colegios ni siquiera aparecen en el listado de los 500 mejores del Icfes”.Y concluye: “el impacto sobre la equidad y la movilidad social de una educación superior de mala calidad es tremendo. En nuestro país muchísimos niños nacen con desventajas competitivas. Estas desventajas se acrecientan en un mal colegio y se afianzan y se vuelven irreversibles en una universidad mediocre. Como están las cosas hoy, para muchos jóvenes lo único que puede romper ese destino es una universidad pública con una calidad igual o superior a la mejor que pueda comprar, y cuyos egresados no queden en una situación de endeudamiento tal que les impida estudiar un posgrado. Por eso el gran susto en la coyuntura actual no es la privatización de las universidades, sino la privatización de la calidad.” Recibir una buena educación, es quizás la única esperanza sólida que tiene un pobre inteligente para salir de la pobreza. Este gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien ha dicho que aspira a que, cuando él deje su mandato, Colombia sea un país más justo y menos desigual, ¡no puede arrebatarles a los pobres esa, su única esperanza!

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