Un segundo aire

Un segundo aire

Septiembre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Después del colapso de popularidad que tuvo el gobierno como resultado del manejo del paro agrario, se percibe como si en la última semana Santos hubiera recibido un segundo aire producido, primero, por el sacudón que le dio al gabinete; segundo, por la respuesta que luego de haberla estudiado durante demasiados meses, con siete firmas de abogados, la mayoría internacionales, le dio a la decisión de la Corte de La Haya sobre el litigio con Nicaragua; y tercero, por el Pacto Nacional por el Agro y el Desarrollo Rural que intenta remediar algunos de los problemas del campo.Con el cambio de ministros el Primer Mandatario buscó remediar ante todo su desconexión de las regiones, que se puso de manifiesto con la sorpresa que le causó la gestación y desarrollo de la protesta campesina, así como con la dimensión cada vez mayor que ella iba adquiriendo con el paso de los días. Sin embargo algunos críticos sostienen que si bien la mayoría de los nuevos ministros nacieron en las regiones, viven en Bogotá y se han cachaquizado. Ojalá ello no sea así y no se hayan contagiado de la visión recortada del país que se tiene en la capital.Con el Pacto Nacional por el Agro el gobierno busca aliviarles la carga a los campesinos, pues elimina los aranceles para los insumos agrícolas, crea un régimen de libertad vigilada para controlar su precio y dinamiza el comercio agropecuario hacia Venezuela. Sin embargo los líderes de la protesta están descontentos pues aún no se solucionan los desequilibrios estructurales del campo. Todavía se avizoran muchos problemas por venir con los campesinos. Pero está bien que el gobierno haya desviado sus prioridades hacia el agro. ¡Lástima que haya sido motivado por la protesta!La respuesta a la Corte de La Haya, en cambio, es una salida tan acertada, que ni siquiera la oposición de izquierda del Polo Democrático, ni la de derecha del expresidente Álvaro Uribe, le hicieron reparos. Incluso Uribe, quien tiene el prurito de oponerse a todo lo que dice o hace Santos, en este caso apoyó al Presidente. Y Santos, ni corto ni perezoso, le agradeció el gesto e, incluso, personas cercanas a él, comentan que nada extraño sería que buscara un acercamiento con su antiguo jefe, pero agregan que “algunos de los círculos íntimos de Uribe y de Santos se oponen a que ese acercamiento se dé”.En todo caso, al decir Santos que el fallo de La Haya es inaplicable, porque para aplicarlo se requiere que se firme un nuevo tratado de límites entre los países, reafirma la vigencia del derecho internacional, ya que Colombia no lo desacata; inicia un largo camino jurídico que aplaza años y hasta décadas su aplicación; y hace causa común con las otras naciones afectadas por él -Costa Rica, Panamá y Jamaica-, en nombre de las cuales el Presidente va a llevarle al secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, una carta en la que los cuatros países acusan a Nicaragua de expansionista.De manera que con esa salida, el Presidente gana un tiempo precioso y ya no queda como el culpable de la pérdida de nuestro mar. Así, además, le arrebata a Uribe el principal argumento en su contra: el de que él no ha sabido defender la soberanía nacional, cuando la decisión de la Corte de La Haya se produjo luego de que en los gobiernos anteriores se habían presentado todos los alegatos, y ya a Santos no le quedaba nada por hacer.¡Pero así es la política!

VER COMENTARIOS
Columnistas