Sin palabras

Septiembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Llamémoslo Ernesto… Es uno más de los muchos jóvenes de Medellín, tocados por la delincuencia, con quienes me reuní para hacerles talleres literarios y ubicar, a través de las identificaciones que surgieran en ellos con personajes o situaciones de mi novela Amor Enemigo, dónde están las raíces de su inclinación a la violencia.¡Todas sus historias son impresionantes! Pero hoy, hablemos sólo de una que revela la complejidad de la violencia y de la inseguridad en el país. Dice Ernesto:“Tengo 28 años… Vivo en la Comuna 13… Nací en Córdoba… Pero como a mis papás les gustaba andar de pueblo en pueblo, cuando tenía 6 años, llegué a Tarazá. Allá mi papá puso una tienda de comida... Mi mamá vendía morcillas y era ama de casa... Éramos seis hijos… A uno lo desapareció el narcotráfico… Yo era el menor... Mi mamá era brava: me pegaba con correa, muy duro... Cuando llegaba a la casa a las 7 o a las 8 de la noche, de jugar maquinitas, me golpeaba...“En esa época yo veía en el pueblo que los manes (los paras) vivían bueno, se paseaban en sus camionetas bacanas, en sus motos… ¡Yo soñaba con tener una moto! Y cuando cumplí 12 años vine a Medellín a trabajar con un hermano que tiene una casa de vicio… ¡Trabajé como jíbaro más de dos años! ¡Gané plata! ¡A los pocos meses ya tenía mi moto! Pero la situación se puso muy fea en el barrio y volví a Tarazá…Ahí duré un año: unos amigos me preguntaron si quería ingresar a las Autodefensas y me dijeron que me pagaban… Dije que sí y entré al grupo de Cuco Vanoy… Me tocaba patrullar la zona... Allá lo que se hace es defender el territorio donde está la coca: la cultivan los campesinos, se les compra, se procesa y se saca… A veces la coca se la compran a la guerrilla... Es que ya casi no pelan la guerrilla y los paramilitares… Duré como tres años… Después me salí y entré al Ejército… Estuve 14 meses: me dieron de baja por mala conducta: ¡Me agarré con un superior y me reportó! ¡Es que en el Ejército no le pagan a uno, y la poca plata que le dan (en el 2003 eran $47.000) no alcanza! Entonces uno tiene que completar, y les roba munición, granadas y proveedores a los compañeros que se descuidan, para vendérselos a los paramilitares, o al que sea…Luego entré al grupo de Los Paisas… Allá hacía lo mismo: patrullar la zona… Estuve ahí hasta hace 5 meses, cuando pedí permiso para venir a ver a mi hijo de 6 años, y me quedé... En Los Paisas me dejaban salir de un día para otro... Pero como yo estaba patrullando en el Bajo Cauca, no me daba tiempo de venir y estar con mi hijo... Vive con la mamá. ¡Ahora no me permite verlo porque no tengo plata para darle! Hacía 4 meses que Los Paisas no me pagaban los 800.000 pesitos del mes… ¡Por eso también me salí! Pero yo tengo buenas relaciones con el que era mi jefe... ¡Con ellos, desde que uno no hable, no le pasa nada!Aquí, gracias a un señor de la Defensoría del Pueblo, entré a este programa de la Alcaldía de Medellín (Fuerza Joven): me dan $200.000 en bonos de mercado y $200.000 en dinero, que debo usar para pagar el estudio, el transporte y lo demás… Estoy cursando 6 grado... Y vendo cuentos infantiles... ¡Pero la economía está muy difícil! En diciembre, ¡cuando se acabe este programa, no se qué voy a hacer! ¡Si no consigo un trabajito, me tocará volver donde Los Paisas! Allá el jefe me recibe…”.***¡Felicitaciones al nuevo ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón! Tiene todo el conocimiento, toda la experiencia y toda la cercanía con el Presidente para hacer una estupenda gestión!

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